# Limpieza del teclado y controles remotos paso a paso
Hay lugares en el hogar que se limpian con regularidad: suelos, encimeras de cocina, cuartos de baño. Y luego están los lugares que se olvidan durante la limpieza, aunque sean tocados por decenas, quizás cientos de dedos al día. Los teclados de ordenador y los mandos a distancia pertenecen sin duda al segundo grupo. Son objetos que tenemos constantemente a mano, pero que limpiamos raramente, si es que lo hacemos alguna vez. Y sin embargo, precisamente aquí se acumulan suciedad, bacterias y restos de comida de una manera que sorprendería a más de uno.
Las investigaciones demuestran repetidamente que un teclado puede estar más sucio que la tapa del inodoro. Suena increíble, pero un estudio británico realizado por la organización Which? descubrió que en algunos de los teclados analizados había cinco veces más bacterias que en una tapa de váter. Y los mandos a distancia, que comparte toda la familia o los invitados, no son mejores. Son transmisores de virus, bacterias y hongos, sin que sus propietarios lo sospechen siquiera.
Limpiar regularmente el teclado y los mandos a distancia no es, por tanto, solo una cuestión estética. Es una cuestión de higiene, salud y también de longevidad de los propios dispositivos. Las teclas sucias dejan de responder correctamente, los botones del mando a distancia se atascan y la electrónica bajo la superficie sufre por la humedad y el polvo. Aprender a limpiar correctamente estos dispositivos no es complicado: basta con saber cómo hacerlo.
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¿Por qué los teclados y los mandos son tal nido de suciedad?
La respuesta es en realidad sencilla: los usamos constantemente y casi nunca nos lavamos las manos antes de tocarlos. Desayunar frente al ordenador, merendar delante de la televisión, estornudar en la palma de la mano y acto seguido cambiar de canal: todo ello deja huella. Entre las teclas del teclado se acumulan migas, polvo, pelos de mascotas, restos de piel y aceites de los dedos. El mando a distancia, por su parte, suele dejarse en el sofá, en el bolsillo, en el suelo, y las manos que lo sostienen están a menudo lejos de estar limpias.
Añadamos a esto el hecho de que la mayoría de las personas pasa varias horas al día frente al ordenador o al televisor. Según datos del Českého statistického úřadu, el checo medio pasa una parte significativa de su tiempo libre frente a una pantalla. Eso significa también una parte significativa del tiempo en que toca precisamente estos dispositivos. Cada toque añade una nueva capa de microorganismos y suciedad que se van depositando en lugares a los que un trapo normal no llega.
Es natural que uno no se dé cuenta enseguida. La contaminación ocurre de forma lenta y discreta. Pero llega un momento en que la tecla «M» deja de responder al primer intento, o en que uno se da cuenta de que su mando a distancia parece más un hallazgo arqueológico que un dispositivo electrónico moderno. Ese es el momento de actuar, e idealmente antes de que llegue ese punto.
Como dijo el famoso bacteriólogo Louis Pasteur: «La suerte favorece a los preparados.» En el contexto de la higiene doméstica, esto es literalmente cierto: quien limpia con regularidad no se verá sorprendido ni por una epidemia de gripe en la familia ni por una tecla atascada en el momento de una presentación importante.
Cómo limpiar el teclado paso a paso
El enfoque para limpiar un teclado varía según se trate de un teclado mecánico con teclas intercambiables o de un teclado de membrana estándar. También importa si el teclado es parte de un portátil, en cuyo caso hay que proceder con más cuidado, ya que las teclas no siempre se pueden quitar fácilmente y la electrónica es más sensible.
El primer paso es siempre desconectar el teclado del ordenador o apagar el dispositivo. En el caso de un portátil, basta con apagarlo. Luego se gira el teclado boca abajo y se sacude suavemente: caerán las migas y las partículas más grandes que se escondían entre las teclas. El resultado suele ser sorprendente: del teclado cae literalmente un pequeño montón de polvo, pelos y restos de comida.
El siguiente paso es utilizar aire comprimido, que se puede comprar en forma de aerosol en bote. La boquilla se dirige entre las teclas y con ráfagas cortas se soplan las suciedad restante. Este método es suave, rápido y muy eficaz. Una alternativa puede ser un pequeño aspirador de mano con un accesorio fino que aspire la suciedad en lugar de soplarla: esta opción es más ecológica y no requiere compras repetidas de material fungible.
La superficie de las teclas y el espacio entre ellas se puede tratar con un algodón o un bastoncillo humedecido en alcohol isopropílico. El alcohol isopropílico (preferiblemente con una concentración del 70 %) es la elección ideal, ya que se seca rápidamente y no deja residuos que puedan dañar la electrónica. Es importante que el algodón o el bastoncillo estén solo humedecidos, no empapados: el exceso de humedad es el enemigo de cualquier dispositivo electrónico. El alcohol isopropílico también desinfecta la superficie, eliminando bacterias y virus.
Para quienes prefieren alternativas naturales, existen también productos de limpieza ecológicos a base de alcohol natural o aceites esenciales con propiedades antimicrobianas. Estos productos son más respetuosos con el medio ambiente y, al mismo tiempo, suficientemente eficaces para la higiene doméstica habitual. Ferwer ofrece toda una gama de productos de limpieza ecológicos adecuados también para superficies delicadas de electrónica.
En el caso de un teclado mecánico donde se pueden extraer las teclas, es posible realizar una limpieza más a fondo. Las teclas se extraen con cuidado mediante una herramienta especial (o de forma improvisada con una cucharilla), se colocan en un recipiente con agua tibia y una pequeña cantidad de lavavajillas suave y se dejan en remojo. Tras secarlas bien, idealmente durante toda la noche, se vuelven a colocar en su sitio. Este método es adecuado aproximadamente una vez cada seis meses y los resultados son literalmente como tener un teclado nuevo.

Limpiar el mando a distancia: un ritual subestimado
El mando a distancia es en muchos aspectos un caso incluso más complicado que el teclado. Es compacto, está lleno de ranuras estrechas entre los botones y su superficie es casi siempre de plástico, que atrae la grasa y la suciedad. Además, en un hogar medio lo tocan varias personas: niños, visitas, miembros enfermos de la familia. No es exagerado decir que el mando a distancia es uno de los objetos más sucios del salón.
La limpieza del mando comienza también por retirar las pilas. Este paso es fundamental: protege la electrónica e impide que se pulsen botones involuntariamente durante la limpieza. A continuación, se limpia la superficie del mando con un paño suave humedecido en alcohol isopropílico o en un producto desinfectante suave. Merece especial atención los espacios entre los botones, donde se acumula más suciedad: aquí resultan útiles un bastoncillo de algodón o un palillo envuelto en un trozo de tela.
Un auxiliar muy práctico es el llamado gel o slime limpiador, que se vende como juguete para niños, pero que funciona muy bien también como utensilio de limpieza para la electrónica. Este gel se aplica sobre la superficie del mando, se presiona en las ranuras entre los botones y, al retirarlo, arrastra el polvo y las pequeñas partículas de suciedad. Es reutilizable, no requiere agua ni productos químicos y es respetuoso con el medio ambiente.
Para los hogares con niños pequeños o con personas propensas a enfermar, conviene considerar desinfectar el mando a distancia una vez a la semana. Basta con un momento y una toallita desinfectante, y el riesgo de transmisión de virus y bacterias se reducirá considerablemente. Esta rutina es especialmente recomendable durante la temporada de gripe o tras la enfermedad de un miembro de la familia.
Una solución interesante para quienes quieren evitar que el mando se ensucie repetidamente son las fundas de silicona para mandos a distancia. Estas fundas protegen la superficie del mando de la suciedad y se pueden quitar fácilmente para lavarlas bajo el grifo. Están disponibles para la mayoría de los modelos habituales y su uso alarga considerablemente los intervalos entre limpiezas del propio mando.
En general, limpiar la electrónica debería ser parte de la limpieza doméstica habitual, tan natural como quitar el polvo de los muebles o fregar el suelo. No es algo que requiera equipamiento especial ni horas de trabajo. Basta con unos minutos, los productos adecuados y un poco de regularidad.
Imaginemos, por ejemplo, una familia en la que uno de sus miembros trabaja desde casa y usa el teclado ocho horas al día. Después de tres meses sin limpiarlo, las teclas están pegajosas, algunas responden con retraso y debajo de ellas se esconde una capa de polvo mezclado con los aceites de la piel. Y sin embargo, bastaría con dedicar cinco minutos una vez al mes a limpiar con aire comprimido y bastoncillos de alcohol para que el teclado funcionara como nuevo durante años.
Cuidar los objetos cotidianos que más usamos es, en realidad, cuidarse a uno mismo. Un teclado limpio y un mando a distancia limpio no son un lujo, sino una higiene básica de la vida moderna. Y al igual que las personas han aprendido a cepillarse los dientes con regularidad o a lavarse las manos, limpiar la electrónica puede convertirse también en una parte natural de la rutina semanal, sin estrés innecesario, con el mínimo tiempo y el máximo beneficio.
Los enfoques ecológicos de la limpieza, como los productos desinfectantes naturales, los utensilios de limpieza reutilizables o las fundas protectoras de silicona, demuestran además que la higiene y el respeto por el medio ambiente van de la mano. Basta con saber dónde encontrar los productos adecuados, y hoy en día, afortunadamente, hay más opciones que nunca.