facebook
¡Descuento APP5 ahora mismo! APP5 Abrir app
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

# Regenerace po porodu bez tlaku vrátit se do formy --- # Recuperación después del parto sin presi

El parto es una de las experiencias más exigentes por las que puede pasar el cuerpo humano. Y sin embargo, las nuevas mamás se encuentran muy a menudo en una situación en la que —ya sea por parte de su entorno, las redes sociales o su propia mente— son bombardeadas con preguntas y comentarios sobre lo rápido que "vuelven a verse como antes". Esta presión por una recuperación física rápida y el regreso a la figura preparto no solo es poco realista, sino que en muchos aspectos resulta perjudicial. La verdadera regeneración posparto es un proceso mucho más profundo, complejo y personal de lo que muestran las fotografías de celebrities seis semanas después del parto.

El embarazo dura aproximadamente cuarenta semanas. Durante ese tiempo, el cuerpo de la mujer cambia de maneras que son literalmente asombrosas desde el punto de vista fisiológico: el útero crece, los órganos se desplazan, el entorno hormonal se transforma, se ganan los kilos necesarios para el desarrollo saludable del bebé, y los ligamentos y articulaciones se relajan. El parto en sí —ya sea vaginal o por cesárea— representa un esfuerzo físico comparable al de un rendimiento deportivo de élite. Sin embargo, en nuestra cultura se ha arraigado el mito de que el cuerpo debería "recuperarse" en pocas semanas y volver a su estado inicial. ¿De dónde viene este mito y por qué es hora de abandonarlo?


Pruebe nuestros productos naturales

El cuerpo después del parto necesita tiempo, no un reto

Inmediatamente después del parto, el cuerpo femenino atraviesa cambios turbulentos. Los niveles de estrógeno y progesterona caen bruscamente, comienza a producirse prolactina para la lactancia, el útero se contrae gradualmente hasta recuperar su tamaño original —este proceso, llamado involución, dura aproximadamente de seis a ocho semanas. El suelo pélvico, que durante todo el embarazo sostuvo el peso del vientre en crecimiento y que durante el parto estuvo sometido a una carga extrema, necesita cuidados específicos y rehabilitación. Lo mismo ocurre con los músculos abdominales, que pueden haberse separado por una condición llamada diástasis —la separación de los músculos rectos del abdomen, que se produce en una gran parte de las mujeres después del parto.

Una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico puede ayudarle en este sentido mucho más que cualquier programa de fitness orientado al "postpartum body". La Organización Mundial de la Salud y las sociedades ginecológicas especializadas recomiendan que las mujeres se sometan a una evaluación del suelo pélvico antes de comenzar cualquier ejercicio más intenso —idealmente alrededor de la sexta semana posparto, aunque también puede hacerse más tarde. Sin embargo, muchas mujeres nunca reciben esta recomendación básica, porque el sistema de atención a las madres después del parto sigue siendo insuficiente en muchos países.

Es interesante que en algunas culturas la recuperación posparto se entiende de manera completamente diferente. En China existe una tradición llamada "zuò yuèzi" —literalmente "sentarse un mes"— en la que la nueva mamá descansa durante cuatro a seis semanas, rodeada de los cuidados de su familia, sin someterse a actividad física ni a las tareas del hogar. Tradiciones similares existen en México, India o Japón. Si bien estos enfoques tienen sus particularidades y no siempre están respaldados científicamente en cada detalle, su filosofía básica —que el cuerpo necesita tiempo y cuidado, no rendimiento inmediato— resulta cuando menos estimulante.

Imaginemos a Lenka, una mamá que dio a luz a su primer hijo por cesárea. Seis semanas después del parto, su entorno le comentó que "podría empezar a hacer ejercicio para ponerse en forma otra vez". Lenka todavía sentía dolor en la cicatriz, sufría falta de sueño y luchaba contra una depresión posparto incipiente. Aun así, se sentía culpable por "no hacer nada". Sin embargo, estaba haciendo lo más importante: recuperarse, amamantar, cuidar a su recién nacido y aprender poco a poco a ser madre. Esta es la realidad que las fotos de Instagram no muestran.

La regeneración psíquica es igual de importante que la física

Hablar de la regeneración posparto sin mencionar la salud mental sería como describir un iceberg solo por lo que se ve sobre la superficie. El baby blues, ese estado transitorio de tristeza, llanto y labilidad emocional en los primeros días después del parto, afecta hasta al 80% de las mujeres. La depresión posparto más grave afecta aproximadamente a una de cada cinco a siete madres. Y aun así, se habla de ello todavía demasiado poco.

La presión por una recuperación física rápida y el "regreso a la forma" agrava aún más este estado psíquico. Cuando una mujer se siente culpable porque su cuerpo tiene un aspecto diferente al que tenía antes del embarazo, o porque no tiene energía para hacer ejercicio, se añade una carga psicológica innecesaria en un momento en que su sistema nervioso ya está muy sobrecargado. Las investigaciones muestran que la percepción negativa del propio cuerpo después del parto está estrechamente relacionada con un mayor riesgo de depresión posparto y ansiedad. Esta relación es bidireccional: la depresión empeora la percepción del cuerpo y la percepción negativa del cuerpo profundiza la depresión.

Como dijo una vez la comadrona y escritora británica Ina May Gaskin: "Tu cuerpo no es un problema que hay que resolver." Esta frase es enormemente importante en el contexto del período posparto. El cuerpo de una mujer después del parto no está "dañado" ni "fuera de forma": es un cuerpo que acaba de realizar un logro extraordinario y que necesita respeto, no reparación.

La regeneración psíquica incluye también la aceptación de una nueva identidad. Convertirse en madre es una transformación que los psicólogos denominan "matrescencia" —una analogía con la adolescencia, ese turbulento período de transición lleno de cambios en la identidad, los valores y las relaciones. Esta transformación dura años, no semanas. Y es completamente normal que una mujer se sienta perdida, insegura o triste, incluso cuando el bebé está sano y es amado.

Flat-lay of gentle postpartum self-care items: herbal tea, natural oil, organic fabric, lavender and a journal on white linen

Qué incluye la verdadera regeneración posparto

El verdadero autocuidado en el período posparto no se parece a una carrera matutina ni a un plan de dieta. Se parece a dormir siempre que sea posible. A comidas nutritivas y calientes sin remordimientos. A hablar con la pareja o con alguien cercano sobre cómo te sientes realmente. A buscar ayuda profesional —una fisioterapeuta, una psicóloga o una asesora de lactancia— sin sentirse débil.

La nutrición en el período posparto es un área a la que cada vez se le presta más atención. Un cuerpo que amamanta necesita aproximadamente entre 400 y 500 calorías más al día de lo habitual. Necesita suficiente hierro, calcio, ácidos grasos omega-3, vitamina D y otros nutrientes. Las dietas estrictas en este período no solo son innecesarias: son peligrosas. Sin embargo, muchas mujeres recurren a planes alimentarios restrictivos bajo la presión del deseo de transformarse rápidamente.

El movimiento tiene su lugar en la regeneración posparto, pero en el momento adecuado y en la forma correcta. Los paseos al aire libre son estupendos desde los primeros días, si la mujer se encuentra bien. El yoga suave, los ejercicios de respiración o los estiramientos ligeros pueden ser beneficiosos después de algunas semanas. El ejercicio más intenso —correr, musculación, HIIT— debería esperar al visto bueno de la fisioterapeuta y la ginecóloga, independientemente de lo que digan las influencers de fitness en las redes sociales. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda una vuelta gradual a la actividad física teniendo en cuenta el estado individual de cada mujer.

Una parte importante del cuidado es también el apoyo social. El aislamiento que afecta muy a menudo a las nuevas mamás —especialmente en los primeros meses, cuando el cuidado del recién nacido es agotador tanto en tiempo como en energía— profundiza la sensación de pérdida de la propia identidad y aumenta el riesgo de problemas psicológicos. Los grupos para nuevas mamás, ya sean presenciales o en línea, pueden ser enormemente valiosos. Lo mismo ocurre con la comunicación abierta con la pareja sobre el reparto de los cuidados y las necesidades de ambos.

Un enfoque sostenible del autocuidado en este período incluye también la elección de productos que sean respetuosos tanto con el cuerpo como con el medio ambiente. Las nuevas mamás están en contacto con una amplia variedad de productos cosméticos e higiénicos —desde el cuidado de la cicatriz hasta la lactancia— y la composición natural de los productos desempeña un papel real en este período. El cuerpo después del parto es sensible, los niveles hormonales son inestables y la piel reacciona de manera diferente a lo habitual. Elegir productos sin productos químicos innecesarios, perfumes y posibles alérgenos es en este sentido una elección razonable, no una moda pasajera.

Del mismo modo, la ropa que la mujer lleva en el período posparto debería servir a su comodidad, no a un ideal estético. Prendas cómodas, de calidad y producidas de forma sostenible, que respeten la forma cambiante del cuerpo, son una inversión en el bienestar —y el bienestar es fundamental en este período. No hay prisa por volver a los vaqueros de antes. El cuerpo cambia, y eso está bien.

¿Cuántas semanas, meses o años dura la regeneración posparto? La respuesta honesta es: en cada mujer, de manera diferente. Las investigaciones sugieren que la recuperación completa —física y psíquica— puede durar un año o más. Un estudio publicado en el Journal of Midwifery & Women's Health mostró que muchas mujeres experimentan molestias físicas relacionadas con el parto incluso un año después, y que estas molestias están crónicamente subestimadas en el sistema de atención sanitaria.

Dejar de medir la regeneración posparto por la velocidad con que el cuerpo "recupera la forma", y empezar a medirla por cómo se siente realmente la mujer —física, psíquica y emocionalmente— es un cambio de perspectiva que puede tener un impacto fundamental en la salud de las madres. Porque el cuerpo que ha dado a luz no es un cuerpo que ha fallado. Es un cuerpo que ha logrado algo excepcional. Y eso merece cuidado, paciencia y respeto —no un cronómetro y una báscula.

Compartir
Categoría Buscar Cesta