facebook
⚡ ¡Descuento APP5 ahora mismo! APP5 Abrir app
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

# Hormonální nebo měděné tělísko a hlavní rozdíly mezi ellos ## Nitroděložní tělísko jako antikonce

La decisión sobre la anticoncepción se encuentra entre las más importantes que una mujer toma a lo largo de su vida en materia de salud. Y aunque en el mercado existe una amplia variedad de opciones, los dispositivos intrauterinos han ganado una popularidad extraordinaria en los últimos años, y ello en dos variantes fundamentales. El DIU hormonal versus el DIU de cobre es un tema que no solo ocupa a los ginecólogos, sino también a miles de mujeres que buscan una protección fiable, duradera y, en la medida de lo posible, natural contra el embarazo no deseado. Ambas variantes tienen sus entusiastas defensoras y sus críticas, por lo que vale la pena adentrarse en el tema con mayor profundidad que limitarse a escuchar las recomendaciones de las amigas o los primeros resultados del buscador de internet.

El dispositivo intrauterino como tal existe en diversas formas desde hace décadas. Sus versiones modernas son pequeños dispositivos en forma de T que un médico introduce directamente en el útero, donde cumplen su función durante varios años. Aunque a primera vista puedan parecer similares, el DIU hormonal y el DIU de cobre funcionan según principios completamente distintos, y precisamente ahí reside la clave para comprender cuál de las dos variantes es adecuada para cada mujer y su situación vital.


Pruebe nuestros productos naturales

¿Cómo funcionan y en qué se diferencian fundamentalmente?

El DIU de cobre, denominado en terminología médica IUD (intrauterine device), opera según un principio puramente físico-químico. El cobre del que está recubierto libera en la cavidad uterina iones que son tóxicos para los espermatozoides: reduce su movilidad y su capacidad de fecundar el óvulo. Al mismo tiempo, modifica el entorno del útero para que resulte desfavorable para una posible fecundación. El DIU de cobre no contiene ninguna hormona, y precisamente eso es, para muchas mujeres, su mayor ventaja. El cuerpo funciona en su ciclo natural, la menstruación llega con regularidad y la mujer tiene pleno control sobre lo que no introduce en su organismo.

El DIU hormonal, más conocido bajo el nombre comercial Mirena o su variante más pequeña Kyleena, libera en el útero una pequeña cantidad de gestágeno sintético: el levonorgestrel. Esta hormona actúa localmente sobre el moco cervical, espesándolo hasta el punto de que los espermatozoides son incapaces de llegar al óvulo. Al mismo tiempo, adelgaza el revestimiento uterino y, en algunas mujeres, inhibe la ovulación, aunque este no es su mecanismo de acción primario. La cantidad de hormona liberada al torrente sanguíneo es significativamente menor que la de la píldora anticonceptiva clásica, lo que para muchas mujeres representa un compromiso aceptable.

La fiabilidad de ambas variantes es comparablemente alta. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, los dispositivos intrauterinos se encuentran entre los métodos anticonceptivos más eficaces que existen, con una eficacia superior al 99 %. Este dato sitúa a ambas variantes al mismo nivel que la esterilización, con la diferencia de que, a diferencia de esta, son completamente reversibles. Tras la extracción del DIU, la fertilidad se recupera prácticamente de inmediato.

Resulta interesante la perspectiva sobre la duración de la eficacia. El DIU de cobre puede permanecer en el cuerpo hasta 10 o 12 años, y algunos tipos están aprobados para períodos aún más prolongados. Los DIU hormonales tienen una vida útil de habitualmente 5 años (Mirena) o 3 años (Kyleena), respectivamente. Para una mujer que planea tener familia en un horizonte de tres años, esta duración puede ser un factor decisivo, al igual que para una mujer que, superados los cincuenta, decide cómo atravesar la menopausia sin un embarazo no deseado.

Los efectos secundarios que marcan la decisión

Si existe un tema que resuena con mayor fuerza en los debates sobre anticoncepción, ese son los efectos secundarios. Y es precisamente aquí donde el DIU hormonal y el DIU de cobre divergen de forma más marcada.

El DIU de cobre suele asociarse con una menstruación más abundante y dolorosa, especialmente durante los primeros meses tras la inserción. Algunas mujeres describen un sangrado más intenso y calambres que pueden resultarles tan molestos que optan por otro tipo de anticoncepción. Por otro lado, este efecto disminuye en muchas mujeres con el tiempo, a medida que el cuerpo se adapta a la presencia del DIU. Para las mujeres que ya padecían una menstruación intensa antes de la inserción, el DIU de cobre puede no ser la opción ideal.

El DIU hormonal, en cambio, en una gran proporción de mujeres reduce significativamente la menstruación o la suprime por completo. Para las mujeres que sufren endometriosis, menstruaciones abundantes o calambres dolorosos, esto puede suponer un alivio que transforma la calidad de su vida cotidiana. Es precisamente por ello que el DIU hormonal se prescribe también como herramienta terapéutica en el tratamiento de estos trastornos, no solo como anticonceptivo.

Por otro lado, existe un grupo de mujeres sensibles a las intervenciones hormonales en quienes incluso la baja dosis local de gestágeno puede provocar efectos secundarios: cambios de humor, disminución de la libido, acné o dolores de cabeza. Estas experiencias son muy individuales y la ciencia aún no ha ofrecido una respuesta definitiva al respecto. Como señala un estudio publicado en la revista JAMA Psychiatry, existe una asociación estadística entre la anticoncepción hormonal y la aparición de depresión, siendo esta asociación más débil en los dispositivos intrauterinos que en la píldora combinada, aunque no puede descartarse por completo.

Tomemos como ejemplo a Kateřina, una mujer de treinta años que, tras años tomando la píldora, buscaba una alternativa. Se decidió por el DIU de cobre porque quería estar «sin química». Los primeros tres meses fueron difíciles: una menstruación más intensa y dolores ocasionales pusieron a prueba su paciencia. Sin embargo, la situación se estabilizó, y hoy, dos años después de la inserción, describe su ciclo como natural y predecible. Su amiga Lucie, en cambio, optó por el DIU hormonal tras el nacimiento de su segundo hijo; padecía endometriosis y agradeció que la menstruación casi desapareciera. Ambas están satisfechas con su elección, y sin embargo tomaron decisiones opuestas. Este es exactamente el punto que los médicos subrayan repetidamente: no existe una variante universalmente mejor, solo existe la adecuada para cada mujer en particular.

También desempeña un papel importante la edad y la maternidad. Históricamente, el DIU se recomendaba principalmente a mujeres que ya habían dado a luz, ya que la inserción en un útero que nunca ha pasado por un parto suele ser más complicada y dolorosa. Hoy esta recomendación está cambiando: la ginecología moderna reconoce que el DIU puede utilizarlo también mujeres jóvenes sin hijos, tanto el hormonal como el de cobre. Lo decisivo es la anatomía individual y el estado de salud general.

DIU hormonal y de cobre uno al lado del otro sobre fondo blanco

Qué tener en cuenta antes de visitar al ginecólogo

Antes de que una mujer entre en la consulta con la pregunta «quiero un DIU», conviene reflexionar sobre varias cuestiones. ¿Cómo reacciona ante la anticoncepción hormonal? ¿Tiende a tener una menstruación abundante o dolorosa? ¿Planea quedarse embarazada en los próximos años? ¿Padece alguna enfermedad ginecológica, como endometriosis, miomas o síndrome de ovario poliquístico? Las respuestas a estas preguntas reducirán considerablemente las opciones y ayudarán al ginecólogo a ofrecer una recomendación verdaderamente personalizada.

También existen situaciones en las que una de las variantes está contraindicada. El DIU de cobre no es adecuado para mujeres con enfermedad de Wilson (una afección relacionada con un trastorno del metabolismo del cobre) ni para aquellas en las que hay miomas que deforman la cavidad uterina. El DIU hormonal no se recomienda a mujeres con antecedentes de tumores hormonodependientes ni en caso de enfermedad hepática activa.

Las reacciones alérgicas al cobre son raras, pero existen. Si una mujer sospecha que puede ser sensible a este metal, es conveniente consultarlo con el médico antes de la inserción y, si procede, someterse a un estudio alergológico. Del mismo modo, hay que tener en cuenta que el DIU hormonal, aunque actúa localmente, sigue introduciendo en el organismo una hormona sintética, por lo que para las mujeres que han optado por una anticoncepción completamente libre de hormonas, el DIU de cobre es la opción más lógica.

También merece la pena mencionar el aspecto económico. El coste del DIU y su inserción en la República Checa oscila en el orden de miles de coronas, y parte de los gastos puede ser cubierta por la aseguradora de salud, dependiendo de la aseguradora concreta y de la indicación. Dada su duración, el DIU resulta significativamente más económico al mes que la píldora adquirida de forma regular.

Como señaló un destacado ginecólogo checo en una entrevista para un portal especializado: «Las mujeres llegan hoy en día mucho más informadas que antes. Sin embargo, nuestra tarea sigue siendo ayudarlas a distinguir lo que realmente les conviene de lo que les ha recomendado el algoritmo de las redes sociales.» Estas palabras reflejan con precisión el dilema de la paciente moderna: hay información de sobra, pero orientarse en ella requiere ayuda especializada.

Los dispositivos intrauterinos en general, ya sean hormonales o de cobre, ocupan hoy un lugar consolidado en el repertorio de métodos anticonceptivos. Su fiabilidad a largo plazo, su reversibilidad y la carga relativamente baja que suponen para el organismo los convierten en una alternativa atractiva a la píldora diaria o al preservativo. Sin embargo, no están exentos de riesgos y limitaciones, por lo que la decisión nunca debería tomarse de forma precipitada ni sin consultar con un ginecólogo.

Si una mujer está eligiendo entre el DIU hormonal y el DIU de cobre, el mejor consejo es olvidarse de lo que le funciona a la vecina o a la compañera de trabajo y centrarse, en cambio, en el propio cuerpo, la propia historia con la anticoncepción y los propios planes de futuro. Quizás se acabe revelando que el DIU de cobre es la solución idónea para la mujer que quiere vivir sin hormonas y no le importa tener una menstruación más intensa. O quizás se confirme que la variante hormonal aportará alivio tras años de ciclos dolorosos y se convertirá en una pequeña revolución cotidiana en la calidad de vida. En ambos casos, se trata de una decisión libre e informada, y eso es lo más importante.

Compartir
Categoría Buscar Cesta