# Co formuje mikrobiom novorozence po narození ## Qué forma el microbioma del recién nacido después
La llegada de una nueva vida al mundo es un momento lleno de emociones, pero al mismo tiempo un fascinante proceso biológico que moldea la salud del bebé durante muchos años. Uno de los aspectos que la ciencia ha investigado con creciente intensidad en las últimas décadas es el microbioma del recién nacido – es decir, el conjunto de miles de millones de bacterias, virus y hongos que colonizan su cuerpo inmediatamente después del nacimiento. Y precisamente el modo de parto, ya sea vaginal o por cesárea, desempeña un papel sorprendentemente fundamental en este proceso.
El microbioma humano está formado en general por aproximadamente 38 billones de microorganismos, cuyo número se aproxima al de las propias células del cuerpo. Este hallazgo, publicado en 2016 por un equipo de científicos en la revista Cell, cambió radicalmente la perspectiva sobre lo que realmente «somos». El recién nacido llega al mundo prácticamente como una hoja en blanco – sus intestinos, piel y mucosas aún esperan ser colonizados. Y lo que los colonice primero puede determinar su inmunidad, su susceptibilidad a las alergias y su salud metabólica durante toda la vida.
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El parto vaginal como iniciación bacteriana natural
Al atravesar el canal del parto se produce algo que puede compararse con un bautismo biológico. El recién nacido entra en contacto con la microflora vaginal de la madre, rica principalmente en bacterias del género Lactobacillus. Estos microorganismos son fundamentales para el desarrollo de un entorno intestinal saludable – ayudan a digerir la primera leche, protegen contra los patógenos y estimulan activamente el desarrollo del sistema inmunitario.
Imaginémoslo con un ejemplo concreto: la pequeña Eliška nace por vía vaginal en la semana 39 de gestación. En pocas horas tras el parto, sus intestinos comienzan a ser colonizados por bacterias que recibió directamente de su madre. Estas bacterias inician el proceso de fermentación de la leche materna, producen ácidos grasos de cadena corta y crean la primera línea de defensa contra microorganismos potencialmente dañinos del entorno. Su microbioma es diverso y funcional desde el primer día.
Las investigaciones muestran que los bebés nacidos por vía vaginal tienen un microbioma que en los primeros meses de vida se aproxima al de la madre. Según un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature Medicine en 2019, estos bebés presentan una proporción significativamente mayor de bacterias beneficiosas como Lactobacillus, Bacteroides y Bifidobacterium, siendo precisamente Bifidobacterium considerado un actor clave en el desarrollo intestinal saludable del lactante.
Esta transferencia natural de microorganismos no es casual – la evolución la ha perfeccionado durante millones de años para que el recién nacido reciba exactamente las bacterias que necesita para comenzar la vida. No es de extrañar, por tanto, que las desviaciones de este proceso tengan consecuencias medibles.
La cesárea y su influencia en el microbioma del recién nacido
La cesárea es en muchos casos necesaria y salva la vida de madres e hijos. A nadie se le puede negar el derecho a esta opción ni minimizarla. Sin embargo, es importante hablar abiertamente de que el modo de parto tiene consecuencias biológicas que merecen atención.
Los bebés nacidos por cesárea no pasan por el canal del parto y, por tanto, no entran en contacto con la microflora vaginal de la madre. En su lugar, sus primeros contactos microbianos provienen de la piel de la madre, de las manos del personal sanitario y del entorno hospitalario. El microbioma resultante está compuesto principalmente por bacterias típicas del entorno hospitalario – como Staphylococcus, Streptococcus y Clostridium – en lugar de los beneficiosos lactobacilos.
La diferencia en la composición microbiana intestinal entre los bebés nacidos por vía vaginal y por cesárea es apreciable incluso en los primeros meses y, en ocasiones, en los primeros años de vida. Un estudio de 2020, publicado en Cell Host & Microbe, que siguió el microbioma de más de 600 bebés, confirmó que los bebés nacidos por cesárea presentan una diversidad del microbioma intestinal significativamente menor en el primer año de vida. Esta reducida diversidad se correlaciona con un mayor riesgo de desarrollar alergias, asma, eccema, así como obesidad y diabetes tipo 2 en edades posteriores.
Como lo describió el destacado microbiólogo británico Tim Spector en su libro The Diet Myth: «La forma en que llegamos al mundo moldea nuestra salud de maneras que apenas estamos empezando a comprender.»
Este hallazgo no significa que todo bebé nacido por cesárea vaya a estar enfermo – la salud es el resultado de muchos factores. Sin embargo, la conciencia de estas conexiones abre espacio para intervenciones que pueden ayudar a apoyar el microbioma del recién nacido.
Seeding del microbioma – una práctica controvertida pero interesante
En los últimos años, en los círculos especializados se debate el llamado «vaginal seeding» o inoculación microbiana. Se trata de un procedimiento mediante el cual, inmediatamente después de la cesárea, se aplica sobre la piel, la boca y la nariz del recién nacido un hisopo de algodón impregnado con el secreto vaginal de la madre. El objetivo es imitar la transferencia natural de bacterias que ocurre durante el parto vaginal.
Un estudio piloto publicado en Nature Medicine en 2016 sugirió que este procedimiento efectivamente ayuda a aproximar el microbioma del bebé nacido por cesárea al del bebé nacido de forma natural. Sin embargo, las sociedades científicas, incluido el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, advierten que el procedimiento conlleva riesgos de transmisión de patógenos, como el virus del herpes simple, y no lo recomiendan como práctica estándar sin un previo análisis de la madre.
La investigación en este ámbito continúa y el consenso aún no está cerrado. No obstante, es un ejemplo de cómo la ciencia busca activamente formas de compensar las diferencias surgidas por el modo de parto.
La lactancia materna como segunda oportunidad para el microbioma
Independientemente del modo de parto, existe un factor que tiene una influencia fundamental en el microbioma del recién nacido y está al alcance de casi todas las madres – la lactancia materna. La leche materna no es solo una fuente de nutrientes. Contiene oligosacáridos especiales (HMO – human milk oligosaccharides), que no están destinados al propio bebé, sino directamente a sus bacterias intestinales. Estas sustancias apoyan selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y otros microorganismos beneficiosos.
Las investigaciones muestran repetidamente que los bebés amamantados tienen un microbioma intestinal más saludable y diverso que los bebés alimentados con fórmula, independientemente del modo de parto. Un estudio de JAMA Pediatrics demostró que la lactancia materna puede compensar parcialmente el déficit microbiano surgido durante la cesárea. En los bebés nacidos por cesárea que fueron amamantados al menos seis meses, la diferencia en el microbioma respecto a los bebés nacidos por vía vaginal fue significativamente menor que en los bebés alimentados con fórmula.
Este es un mensaje que debería formar parte de toda conversación sobre los cuidados posparto. Las madres que han dado a luz por cesárea pueden transmitir a su bebé a través de la lactancia el legado microbiano que de otro modo llega por vía natural.
Otro factor que moldea el microbioma del recién nacido es el contacto con la naturaleza y el entorno doméstico. Los bebés que crecen en hogares con animales, que pasan tiempo al aire libre y están en contacto con la tierra, tienen un microbioma demostrablemente más diverso que los bebés que crecen en entornos estrictamente estériles. Este conocimiento proviene de la llamada hipótesis de la higiene, según la cual la excesiva esterilidad del entorno moderno priva al sistema inmunitario de los estímulos necesarios y contribuye al aumento de las alergias y las enfermedades autoinmunes.
Los padres interesados en apoyar el microbioma saludable de su bebé también pueden recurrir a suplementos probióticos especialmente diseñados para lactantes. En el mercado hay disponibles preparados que contienen cepas de Lactobacillus rhamnosus o Bifidobacterium longum, cuya eficacia en el apoyo a la salud intestinal de los lactantes está confirmada por numerosos estudios clínicos. Sin embargo, antes de utilizarlos siempre es recomendable consultar la elección con el pediatra.
También es importante recordar que el microbioma no es algo estático. Aunque los primeros meses de vida son cruciales para su formación, el ecosistema intestinal se desarrolla y cambia a lo largo de toda la vida. Una dieta rica en fibra, alimentos fermentados, la limitación del uso innecesario de antibióticos y el contacto con la naturaleza son factores que pueden influir positivamente en el microbioma a cualquier edad.
Qué dice la ciencia sobre los efectos a largo plazo
Los datos epidemiológicos son en este sentido bastante concluyentes. El aumento mundial de los partos por cesárea – en algunos países suponen ya más del 50% de todos los partos – se correlaciona temporalmente con el aumento de la incidencia de alergias, asma, celiaquía, enfermedades inflamatorias intestinales y enfermedades autoinmunes. La causalidad directa es difícil de demostrar, ya que la salud está influenciada por docenas de variables, pero las asociaciones son tan fuertes que la comunidad científica las toma en serio.
La Organización Mundial de la Salud advierte en su declaración que una tasa de cesáreas superior al 10-15% de la población ya no aporta beneficios medibles para la salud de madres ni de bebés y puede asociarse con consecuencias negativas. Esto no significa que las cesáreas no deban realizarse cuando están médicamente indicadas – todo lo contrario. Pero crece la presión para que esta operación no se realice innecesariamente por comodidad o por miedo al dolor, sin que se comunique a los padres toda la información sobre las posibles consecuencias.
La decisión informada es la clave. Los padres que saben cómo el modo de parto influye en el microbioma del recién nacido pueden planificar mejor los cuidados posparto – ya sea mediante la lactancia, los probióticos, el contacto con la naturaleza o el seguimiento regular del estado de salud del bebé. La ciencia en este ámbito avanza rápidamente y cada año aporta nuevos conocimientos que ayudan a comprender mejor cuán frágil y al mismo tiempo fascinante es el inicio de cada nueva vida en este mundo.