facebook
¡Descuento SUMMER ahora mismo! SUMMER Abrir app
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

# Co dělat, když je máma bez energie a na dně ## Qué hacer cuando mamá está sin energía y en el fon

Levantarse a las seis de la mañana, preparar el desayuno, llevar a los niños al colegio, llegar al trabajo a tiempo, hacer la compra, cocinar, limpiar, leer un cuento y finalmente sentarse, solo para descubrir que todavía queda más por hacer. Este no es un día excepcional. Para muchas madres, es simplemente el miércoles. O el lunes. O cada día de la semana. El agotamiento de las madres es hoy uno de los temas menos debatidos y, al mismo tiempo, más extendidos de la crianza moderna.

La sociedad espera de las madres un rendimiento casi sobrehumano: estar presentes, ser pacientes, productivas, creativas y, además, de buen humor. No es de extrañar que cada vez más mujeres se encuentren en un estado en el que literalmente no tienen energía para nada. No porque sean débiles o perezosas, sino porque el sistema en el que funcionan está diseñado para agotarlas.


Pruebe nuestros productos naturales

Por qué las mamás están tan cansadas, y no es solo por el sueño

El cansancio de una madre es un fenómeno complejo que no puede explicarse simplemente diciendo que «duerme poco». Se trata de una combinación de agotamiento físico, psicológico y emocional que se acumula día tras día. Los psicólogos utilizan a veces el término «mental load» para describir esta situación: la carga mental invisible que incluye planificar, organizar, anticipar y coordinar el funcionamiento de toda la familia. Un estudio publicado en la revista Journal of Marriage and Family demostró que las mujeres asumen una parte significativamente mayor de este trabajo invisible que los hombres, incluso en familias donde ambos miembros de la pareja trabajan a jornada completa.

Añade a esto la falta crónica de sueño, el descanso nocturno interrumpido, la disponibilidad constante para los demás y el mínimo espacio para las propias necesidades, y tendrás la receta perfecta para el agotamiento total. No es dramatismo, es fisiología. El cuerpo y la mente tienen sus límites, y cuando se superan repetidamente sin una recuperación suficiente, llega el colapso.

Muchas madres se dan cuenta de que han tocado fondo solo cuando le gritan a su hijo por un yogur derramado. O cuando lloran en el coche de camino al trabajo. O cuando se dan cuenta de que no recuerdan la última vez que hicieron algo solo para ellas, no para los niños, no para la pareja, no para el hogar. Solo para ellas.

Tomemos el ejemplo de Kateřina, una mamá de treinta y tres años con dos hijos de tres y seis años, que además trabaja a media jornada desde casa. Cada día comienza antes de que despierte el resto de la familia, para tener un momento de tranquilidad. Pero esa tranquilidad es solo aparente: incluso en esos quince minutos, está pensando en qué habrá de comer, si su hijo mayor entregó los deberes y si encargó los regalos para la fiesta de cumpleaños. «Nunca desconecto», dice. «Aunque esté sentada, mi mente sigue funcionando.» Muchas mujeres se identifican con esto.

Flat-lay of a planner, coffee, crayon and grocery list symbolizing a mother's mental load

Qué ayuda de verdad cuando una mamá no tiene energía

Consejos como «duerme más» o «date un descanso» suenan bien, pero en la práctica son casi inutilizables para una madre sobrecargada sin un apoyo concreto. Por eso es importante hablar de cosas que sean realmente alcanzables, incluso en medio de un día agotador.

Una de las estrategias más subestimadas es el microdescanso: pausas cortas y conscientes de dos a cinco minutos durante las cuales uno se desconecta intencionadamente de todo. Sin teléfono, sin pensar en tareas pendientes. Basta con cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar la mente en blanco por un momento. Las investigaciones en el campo de la neurociencia sugieren que incluso una pausa tan breve puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y restaurar parte de la capacidad cognitiva. No sustituye al sueño, pero a lo largo del día puede marcar una gran diferencia.

Otro factor clave es la nutrición. Las mamás sobrecargadas muy a menudo se olvidan de comer, o comen deprisa, de pie, los restos del plato de los niños. El cuerpo sin el combustible adecuado no puede funcionar a pleno rendimiento, y esto es literalmente cierto. El nivel de azúcar en sangre, el aporte suficiente de proteínas y grasas saludables influye directamente en el estado de ánimo, la concentración y la estabilidad emocional. No es casualidad que después de un día en el que la mamá no ha tenido tiempo de comer bien, por la noche esté al borde del colapso nervioso.

Pueden ayudar los alimentos fácilmente disponibles y nutritivos que no requieren preparación: frutos secos, semillas, barritas de calidad sin aditivos innecesarios, smoothies preparados con antelación o simples tentempiés ricos en nutrientes. Si parte del problema es también la vitalidad general del organismo, puede ser conveniente complementar la dieta con adaptógenos naturales como la ashwagandha o la maca, que según fuentes especializadas ayudan al cuerpo a gestionar mejor el estrés y favorecen la energía natural sin estimulación innecesaria.

Igualmente importante es el movimiento, pero no en el sentido de ejercicio intenso, que para una madre agotada supone más bien una carga adicional. Se trata del movimiento natural cotidiano: un paseo con el carrito, un breve estiramiento por la mañana al levantarse, un momento al aire libre. El movimiento estimula la producción de endorfinas y dopamina, lo que mejora el estado de ánimo de forma natural y aporta energía. Y lo importante es que no requiere un bloque de una hora en la agenda.

La calidad del sueño, y no solo su duración, también desempeña un papel fundamental. Muchas madres duermen de forma interrumpida o con «un ojo abierto» incluso cuando no sería necesario. La higiene del sueño, como una hora regular para acostarse, una habitación oscura y sin pantallas al menos una hora antes de dormir, puede mejorar significativamente la calidad de la recuperación incluso con el mismo número de horas de sueño. Si además contribuyen a ello suplementos naturales como el magnesio o la melisa, es un beneficio adicional.

Como dijo en cierta ocasión la psicóloga estadounidense y experta en agotamiento Dr. Sheryl Ziegler: «Las madres no están agotadas porque quieran menos a sus hijos. Están agotadas porque han amado demasiado y durante demasiado tiempo sin que nadie las amara de vuelta.» Estas palabras duelen porque son verdad. Y al mismo tiempo abren un espacio para una pregunta fundamental: ¿qué cambiaría si el cuidado de una misma se convirtiera en la misma prioridad que el cuidado de los demás?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla, pero comienza con pequeños pasos. Un pequeño cambio en la rutina. Decir «no» a una cosa más. Pedir ayuda, a la pareja, a los padres, a una amiga. Y dejar de creer en el mito de que una buena madre no necesita nada para sí misma.

En términos prácticos, un día difícil se puede superar mejor si existe al menos una estructura básica, algún ritual en el que apoyarse. Puede ser el café matutino en silencio, un podcast favorito mientras se cocina, una breve meditación antes de dormir o simplemente un momento en el baño sin que llamen a la puerta. Estas pequeñas cosas aparentemente insignificantes no son un lujo. Son anclas que mantienen unidos incluso los días más difíciles.

También merece la pena mencionar que un enfoque ecológico y consciente del hogar puede, paradójicamente, aliviar la carga cotidiana. Menos cosas, limpieza más sencilla, productos que funcionan y no requieren experimentos químicos: todo esto reduce el número de decisiones y la carga mental a la que se enfrentan las mamás cada día. El principio de «menos es más» se aplica no solo al armario, sino también al hogar en su conjunto.

También es importante no subestimar el aspecto emocional. Si el cansancio persiste durante mucho tiempo, acompañado de irritabilidad, sensación de vacío o pérdida del placer por cosas que antes gustaban, puede tratarse de síntomas de agotamiento o depresión. En ese caso, lo más adecuado es buscar ayuda profesional: un psicólogo, terapeuta o médico. No es una señal de debilidad, sino de responsabilidad hacia una misma y hacia los propios hijos.

Cuidar de la madre es cuidar de toda la familia. Los niños no necesitan una mamá perfecta; necesitan una mamá presente, relativamente equilibrada y feliz. Y esa mamá solo puede existir si tiene espacio para ser también una persona, y no solo una función. La energía no aparece sola: hay que reponerla conscientemente, protegerla y valorarla como el recurso precioso que es.

Así que la próxima vez que llegue ese día en que todo es demasiado, en que las fuerzas parecen agotarse y en el fondo de la taza de café no hay ninguna respuesta, quizás baste con dar un pequeño paso. Sentarse. Respirar. Y recordar que cuidarse a una misma no es egoísmo. Es la base de todo lo demás.

Compartir
Categoría Buscar Cesta