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# Proč se objevuje krvácení z nosu bez zjevného důvodu Krvácení z nosu (*epistaxe*) může mít mnoho

De repente aparece sangre goteando por la nariz y uno se pregunta de inmediato qué está pasando. El sangrado nasal, denominado médicamente epistaxis, es uno de los episodios de salud más frecuentes que prácticamente todo el mundo experimenta a lo largo de su vida. Sin embargo, puede asustar bastante, especialmente cuando aparece aparentemente sin ningún motivo. Comprender por qué ocurre puede ser el primer paso para saber si uno puede manejarlo solo en casa o si es momento de acudir al médico.

La mucosa nasal es un tejido extraordinariamente vascularizado, repleto de pequeños y frágiles vasos sanguíneos. Por eso la nariz es tan sensible a distintos estímulos: el ambiente seco, el polvo, los alérgenos o incluso un simple sonido fuerte al sonarse. Con mayor frecuencia, el sangrado proviene de la parte anterior del tabique nasal, concretamente de la zona denominada plexo de Kiesselbach, donde convergen varios pequeños vasos sanguíneos. Esta zona es fácilmente accesible, muy expuesta y al mismo tiempo muy vulnerable. La mayoría de los sangrados nasales tienen precisamente este origen y no suelen ser graves.


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¿Por qué sangra la nariz?

Las causas pueden ser muy variadas y no siempre resulta evidente de inmediato cuál de ellas está detrás del sangrado. El aire seco es uno de los culpables más frecuentes: en los meses de invierno, cuando calentamos los hogares y el aire en los apartamentos es considerablemente más seco, muchas personas notan que el sangrado nasal aparece con mucha mayor regularidad. La mucosa se reseca, se agrieta y basta con una mínima irritación mecánica para que se desencadene el sangrado. La climatización actúa de manera similar, resecando el aire durante todo el año. La Sociedad Meteorológica Checa y los médicos de otorrinolaringología advierten repetidamente de que mantener una humedad óptima del aire en el hogar, idealmente entre el 40 y el 60 por ciento, puede reducir significativamente la frecuencia del sangrado.

Otro desencadenante muy habitual son las infecciones de las vías respiratorias superiores. Durante el catarro o una reacción alérgica, la mucosa se inflama, se hincha y se vuelve más propensa a las lesiones. Sonarse con frecuencia o limpiarse la nariz puede provocar fácilmente que uno de los pequeños vasos se rompa. Los alérgicos lo conocen muy bien: la temporada de primavera trae consigo no solo la fiebre del heno, sino también sangrados repetidos que pueden resultar muy molestos. De manera similar actúa el uso prolongado de sprays nasales, especialmente los que contienen corticosteroides, que pueden irritar la mucosa si se utilizan de forma incorrecta.

No debemos olvidar tampoco las causas mecánicas. Un golpe en la nariz, una caída o simplemente hurgarse inocentemente en ella son cosas que ocurren a diario y cuya consecuencia puede ser el sangrado. Especialmente en los niños, hurgarse en la nariz es una causa absolutamente habitual, y los padres no tienen por qué preocuparse innecesariamente cuando su hijo llega con sangre en las manos. El traumatismo físico nasal es, en la inmensa mayoría de los casos, banal y no requiere ningún tratamiento especial.

Existen, no obstante, causas menos evidentes en las que uno no pensaría de inmediato. La presión arterial alta, la hipertensión, suele asociarse con el sangrado nasal, aunque estudios especializados sugieren que la relación causal directa no es tan clara como se suponía anteriormente. Investigaciones publicadas en la revista especializada American Journal of Hypertension muestran que la hipertensión por sí sola no tiene por qué ser la causa directa del sangrado, pero puede complicar su detención y prolongar su duración. Los medicamentos anticoagulantes, como la warfarina o la aspirina, también aumentan la probabilidad de que el sangrado sea más intenso y prolongado. Lo mismo ocurre con algunos antiinflamatorios o el uso regular de ibuprofeno.

Cómo detener correctamente el sangrado

Aunque la visión de la sangre puede resultar estresante, el procedimiento para detener un sangrado nasal es sorprendentemente sencillo. Lo más importante es mantener la calma, ya que el pánico eleva la presión arterial y puede prolongar el sangrado. La regla básica que mucha gente todavía desconoce es clara: no incline la cabeza hacia atrás, sino ligeramente hacia adelante. Con la cabeza echada hacia atrás, la sangre desciende por la garganta, puede ser tragada y provocar náuseas o vómitos. El procedimiento correcto consiste en presionarse las fosas nasales con el pulgar y el índice y mantenerse así en silencio durante aproximadamente diez a quince minutos. Una compresa fría aplicada en la nuca o en la raíz de la nariz puede ayudar a contraer los vasos y acelerar la detención del sangrado.

Como señaló en cierta ocasión el destacado otorrinolaringólogo checo, el profesor Pavel Komínek: «Las personas tienden a dramatizar el sangrado nasal, cuando en la mayoría de los casos basta con calma, una postura correcta y un poco de paciencia.»

Sin embargo, existen situaciones en las que los cuidados en casa no son suficientes y es necesario buscar atención especializada. Si el sangrado no cesa tras veinte minutos de compresión correcta, es una señal clara de que hay que visitar al médico o a urgencias. Del mismo modo, el sangrado repetido, por ejemplo varias veces a la semana sin causa aparente, no debería ignorarse, ya que puede indicar un problema más profundo que merece atención.

Tomemos un ejemplo de la práctica: un hombre de cuarenta años nota que le sangra la nariz cada mañana al despertar, siempre en los meses de invierno. No le da mayor importancia porque el sangrado cesa por sí solo en pocos minutos. Tras visitar al médico, se descubre que en su apartamento el aire es extremadamente seco y la mucosa nasal está crónicamente irritada. La solución es un sencillo humidificador de aire y la hidratación regular de la mucosa nasal con suero fisiológico. El sangrado remite en pocas semanas. Este caso es muy típico e ilustra con qué facilidad puede resolverse la situación si uno no se deja desanimar por la aparente trivialidad del problema.

Cuándo la sangre nasal es una señal de alarma

La mayoría de los casos de sangrado nasal son verdaderamente inocuos, pero existen síntomas que deberían llevar a cualquier persona a buscar ayuda médica no en internet desde casa, sino directamente en la consulta. El sangrado nasal acompañado de dolor de cabeza, mareos o alteraciones visuales puede indicar un problema más grave de presión arterial o del sistema vascular. Si la sangre sale únicamente de una fosa nasal y el sangrado es repetido e intenso, la causa podría ser un pólipo, un cuerpo extraño o, en casos menos frecuentes, una enfermedad tumoral de la cavidad nasal. Esto no suena agradable, pero el diagnóstico precoz es fundamental en tales casos.

Las personas que padecen trastornos de la coagulación o toman medicamentos anticoagulantes deben prestar especial atención. En ellas, incluso un sangrado aparentemente banal puede durar un tiempo desproporcionado y resultar difícil de detener. De igual manera deben ser cautelosos los ancianos, en quienes los vasos son más frágiles y el sangrado puede tener un curso más grave. La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Checa de Otorrinolaringología recomiendan que las personas mayores de sesenta años con sangrado nasal repetido o intenso consulten siempre su estado con un médico.

En los niños la situación es algo diferente. El sangrado nasal es muy frecuente en ellos y en la inmensa mayoría de los casos es completamente inocuo. Los niños pequeños tienen una mucosa más delgada y son naturalmente curiosos: la combinación de hurgarse en la nariz y la actividad física hace que prácticamente todo niño en edad preescolar experimente alguna vez un sangrado nasal. Los padres deben preocuparse cuando el sangrado dura más de veinte minutos, cuando es muy intenso o cuando el niño parece débil, pálido o cansado. En tal caso, la visita al pediatra es lo indicado.

La prevención del sangrado nasal no es complicada, pero requiere cierta regularidad. Humidificar el aire en el hogar, enjuagar la nariz regularmente con suero fisiológico, beber suficientes líquidos y evitar sonarse en exceso son medidas que pueden reducir significativamente la frecuencia del sangrado. Las personas que viven a mayor altitud o pasan mucho tiempo en espacios climatizados deberían prestar especial atención al cuidado de la mucosa nasal. Los sprays nasales con agua de mar o con ácido hialurónico están disponibles sin receta y pueden ser una prevención muy eficaz.

También conviene saber que algunos remedios naturales, como la manzanilla o el aloe vera, son utilizados tradicionalmente para calmar la mucosa irritada, pero su eficacia no está suficientemente demostrada clínicamente. Si alguien tiene problemas repetidos, siempre es más seguro recurrir a los preparados recomendados por el farmacéutico o el médico.

El sangrado nasal es, por tanto, en la mayoría de los casos exactamente lo que parece ser: una pequeña molestia que desaparece por sí sola. Una reacción correcta, un poco de paciencia y el conocimiento básico de qué hacer y qué evitar son todo lo que uno necesita. Sin embargo, escuchar al propio cuerpo y no ignorar síntomas recurrentes o inusuales es siempre más prudente que confiar en que todo pasará solo. La nariz es mucho más que un órgano del olfato: es la primera puerta por la que el aire entra en el cuerpo y merece el cuidado adecuado.

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