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Cuperosis: qué se esconde detrás de las venas rojas en el rostro y cómo tratarlas con cuidado

A primera vista, puede parecer un enrojecimiento inocente de la piel que aparece después de una copa de vino, un paseo en el frío o al sentir vergüenza. Sin embargo, si el enrojecimiento persiste, a menudo junto con venas rojas visibles, generalmente en las mejillas, la barbilla o la nariz, puede tratarse de cuperosis. Este estado, a menudo confundido o intercambiado con la rosácea, no se refiere solo al aspecto estético. La cuperosis de la piel es una señal de que el sistema vascular de la piel está debilitado y requiere un cuidado delicado pero específico.

Qué es la cuperosis y cómo se diferencia de la rosácea

La cuperosis es una condición de la piel en la que los pequeños capilares sanguíneos de la piel se dilatan excesivamente y pierden su elasticidad. El resultado son venas rojas o violetas visibles, conocidas como arañas vasculares, que suelen aparecer en las mejillas, alrededor de la nariz o en la barbilla. La cuperosis en la nariz es una de las formas más comunes y, a menudo, más visibles, ya que la nariz está más expuesta a los factores externos que otras partes del rostro.

Muchos confunden la cuperosis con la rosácea, que es un problema relacionado, pero clínicamente diferente. La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que a menudo sigue a la cuperosis. Los signos comunes incluyen enrojecimiento de la piel, sensaciones de ardor, picazón y, gradualmente, la aparición de granos. Por lo tanto, la cuperosis puede ser tanto una condición independiente como una precursora de la rosácea, lo que la hace importante para detectar y tratar adecuadamente.

¿Por qué surge la cuperosis?

Existen muchas razones para el desarrollo de la cuperosis. Generalmente, es una combinación de predisposiciones genéticas y factores externos. Si alguno de los padres tenía "piel sensible con venas", no es raro que un problema similar aparezca en otros miembros de la familia. Sin embargo, la genética no es destino: también juegan un papel crucial el estilo de vida, el cuidado de la piel y la exposición a factores externos.

Entre los principales desencadenantes de la cuperosis se encuentran:

  • Exposición a temperaturas extremas: tanto el frío como el calor debilitan los capilares.
  • Radiación UV: el sol es uno de los mayores enemigos de la piel con cuperosis.
  • Alcohol y alimentos picantes: causan dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Estrés y cambios emocionales: debido a reacciones psicosomáticas, se produce un aumento del flujo sanguíneo al rostro.
  • Cosméticos inadecuados y limpieza agresiva de la piel.
  • Cambios hormonales y uso de corticosteroides.

Un ejemplo práctico es el de la señora Jana, de 42 años, quien se encontró con la cuperosis por primera vez después de unas vacaciones de esquí en los Alpes. Después de una semana en las montañas y de pasar frecuentemente del frío a restaurantes sobrecalentados, aparecieron las primeras venas visibles en sus mejillas y alrededor de su nariz. “Pensé que solo era irritación, pero las venas no desaparecieron. Fue hasta que una dermatóloga me explicó que se trataba de cuperosis y que mi piel necesitaba un enfoque diferente”, recuerda.

Vivir con cuperosis: qué ayuda y qué evitar

La piel con cuperosis requiere principalmente suavidad, regularidad y una composición adecuada en el cuidado cosmético. Los peelings agresivos, perfumes, alcohol en productos o siliconas pueden empeorar la condición. El primer paso debería ser cambiar de cosméticos: buscar productos diseñados para pieles sensibles, reactivas y, idealmente, con la etiqueta "anti-redness" o "con cuperosis". Son adecuados las cremas naturales con extractos de castaño de indias, caléndula, hamamelis o té verde, que fortalecen las paredes vasculares y calman la irritación.

También es importante la protección contra la radiación solar. Una crema solar con un SPF alto debería ser parte del cuidado durante todo el año, no solo en verano. Los rayos UV penetran incluso en días nublados y contribuyen al envejecimiento acelerado de la piel, debilitamiento de los vasos y profundización del enrojecimiento.

Además del cuidado cosmético, algunos cambios en el estilo de vida también aportan alivio. Vale la pena limitar el consumo de alcohol, especialmente el vino tinto, y minimizar la ingesta de alimentos muy picantes. El ejercicio regular, el sueño adecuado, la hidratación y evitar temperaturas extremas ayudan a mantener el sistema vascular de la piel en mejor estado.

Un enfoque interesante que combina el cuidado de la piel y la salud general es el uso de adaptógenos: sustancias naturales que ayudan al cuerpo a manejar mejor el estrés. Por ejemplo, ashwagandha o reishi pueden tener un efecto positivo en el equilibrio hormonal y las reacciones inflamatorias, lo cual puede reflejarse también en la calidad de la piel.

¿Se puede tratar la cuperosis?

La cuperosis en sí no es una enfermedad, pero su progresión a rosácea sí merece tratamiento profesional. Si la condición empeora, aparecen granos o se produce una inflamación dolorosa, es aconsejable visitar al dermatólogo. Él puede recomendar un tratamiento láser, que es uno de los métodos más efectivos para eliminar venas dilatadas. Funciona mediante el calentamiento selectivo de la sangre en el vaso, destruyéndolo sin dañar el tejido circundante.

Sin embargo, el láser es adecuado solo en ciertas fases y no reemplaza el cuidado regular. Sin un cambio en los hábitos y los cosméticos, las venas pueden reaparecer pronto. Por esta razón, se presta cada vez más atención a la prevención y un enfoque a largo plazo, es decir, no una "solución única", sino una estrategia de calma diaria para la piel.

Algunas marcas naturales, enfocadas en un estilo de vida saludable y ecología, hoy en día ofrecen líneas completas para piel con cuperosis. Utilizan extractos de hierbas, agua termal, probióticos y otros componentes que no solo calman, sino que apoyan activamente la regeneración y fortalecimiento de los vasos. La ventaja es que no contienen sustancias sintéticas que podrían irritar aún más la piel.


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Pequeños cambios que traen gran diferencia

Si la piel comienza a enrojecerse más, indica que algo no está en equilibrio. A menudo, bastan unos pequeños pasos que, sin embargo, llevan a un alivio duradero. Cambiar los cosméticos convencionales por naturales, añadir un factor de protección en la rutina diaria, limitar el alcohol, pero también cambiar los productos de limpieza agresivos en el hogar por alternativas ecológicas, ya que todo lo que entra en contacto con la piel tiene su influencia.

La cuperosis no tiene que ser una pesadilla. Con el conocimiento de lo que la causa y las herramientas para mitigarlo, se puede vivir con esta condición sin limitaciones. Como dice la dermatóloga Dra. Eva Horská: "El enrojecimiento es el lenguaje de la piel, que nos dice que necesita un toque más suave."

Y precisamente ese, en combinación con un cuidado consciente de la piel y el estilo de vida, es el mejor comienzo hacia una piel más saludable, tranquila y feliz.

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