# Co způsobuje suché lokty a paty a jak to řešit ## Příčiny suchých loktů a pat Suché lokty a paty
La piel agrietada en los codos o los talones no es solo un problema estético que se resuelve con una dosis de crema. Detrás de este asunto aparentemente banal se esconde a menudo una señal importante que el cuerpo envía y que merece la pena no pasar por alto. Comprender las causas de la sequedad de la piel en estas zonas concretas puede ser el primer paso hacia un cambio duradero, no solo en el cuidado de la piel, sino también en el enfoque general de la salud y la nutrición.
La piel de los codos y los talones es por naturaleza más gruesa que en otras partes del cuerpo, ya que soporta a diario presión mecánica y fricción. Por eso el cuerpo la ha dotado de una capa córnea más gruesa. El problema surge cuando esta capa deja de estar suficientemente hidratada, las células comienzan a descamarse y la piel se agrieta. Este estado no es casualidad: es el resultado de una combinación de factores externos e internos del organismo.
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¿Por qué los codos y los talones son tan propensos a la sequedad?
Los codos y los talones tienen algo en común frente a otras partes del cuerpo: significativamente menos glándulas sebáceas. Las glándulas sebáceas son responsables de la hidratación natural de la piel, y donde hay menos, la piel es naturalmente más propensa a resecarse. Además, son zonas que están constantemente sometidas a presión: los codos al apoyarse en la mesa, los talones con cada paso. La combinación de carga mecánica e hidratación natural insuficiente crea las condiciones ideales para la aparición de sequedad, engrosamiento de la piel y posibles grietas dolorosas.
A esto se suman factores externos como el aire seco en habitaciones con calefacción excesiva en invierno, el agua caliente al ducharse o bañarse, el calzado inadecuado y la ropa sintética. Estos factores agravan la situación, pero rara vez son la única causa. Si el cuidado externo no ayuda o solo ayuda temporalmente, es momento de mirar hacia adentro.
El cuerpo es, en efecto, sorprendentemente honesto. Si le falta algo, lo hace saber, y la piel seca y agrietada es una de las señales más legibles. La pregunta es qué hay exactamente detrás de ello.
Vitaminas cuya deficiencia afecta a la piel
Una de las causas internas más frecuentes de la sequedad de la piel es la deficiencia de vitamina A. Esta vitamina desempeña un papel clave en el proceso de renovación de las células de la piel. Sin suficiente vitamina A, la piel se renueva más lentamente, la capa córnea se acumula y el resultado es precisamente esa textura áspera y seca típica en codos y talones. La vitamina A se encuentra de forma natural en alimentos como la zanahoria, los boniatos, las espinacas, los huevos o el hígado.
Igualmente importante es la vitamina E, que actúa como un potente antioxidante y protege las membranas celulares del daño. Su deficiencia se manifiesta precisamente en una menor capacidad de la piel para retener la humedad. Buenas fuentes son los frutos secos, las semillas, el aguacate o los aceites vegetales de calidad.
Merecen especial atención las vitaminas del grupo B, especialmente la vitamina B3 (niacina) y la vitamina B7 (biotina). La niacina contribuye al mantenimiento de una barrera cutánea saludable, mientras que la biotina es esencial para el metabolismo de las grasas, y precisamente las grasas son el material de construcción de una piel sana. La deficiencia de biotina se manifiesta clásicamente con piel seca y escamosa, uñas quebradizas y caída del cabello. La biotina se encuentra, por ejemplo, en los huevos, el salmón, el aguacate o los cereales integrales.
Aunque la vitamina D se menciona con más frecuencia en relación con la inmunidad o los huesos, las investigaciones muestran que también desempeña un papel en la salud de la piel. Según un estudio publicado en la revista Nutrients, existe una relación directa entre la deficiencia de vitamina D y diversas enfermedades cutáneas, incluidos el eccema y la sequedad crónica. En los meses de invierno, cuando hay poca luz solar, una parte significativa de la población de Europa central sufre esta deficiencia.
Minerales y ácidos grasos: los héroes silenciosos de una piel sana
Además de las vitaminas, los minerales también desempeñan un papel fundamental. El zinc es uno de los oligoelementos más importantes para la salud de la piel: participa en la cicatrización de heridas, la regulación de la inflamación y la regeneración de tejidos. Su deficiencia se manifiesta con una piel seca e irritada que cicatriza mal. El zinc se encuentra en las semillas de calabaza, las legumbres, los productos integrales o la carne.
El magnesio es otro mineral cuya deficiencia puede afectar a la piel. Ayuda a regular la inflamación en el cuerpo y apoya el correcto funcionamiento de las células. Se estima que una gran parte de la población consume menos magnesio del que necesita, ya que la dieta moderna suele ser pobre en verduras de hoja oscura, frutos secos y semillas, que son sus principales fuentes.
Un capítulo especial merecen los ácidos grasos omega-3. Estos forman parte de las membranas celulares e influyen directamente en la capacidad de la piel para retener agua. Sin un aporte suficiente de ácidos omega-3, la barrera cutánea se debilita, la piel se reseca y es más propensa a la irritación. Como señala la Academia Americana de Dermatología, una dieta rica en grasas saludables es uno de los requisitos básicos para una piel sana. Los ácidos omega-3 se encuentran principalmente en los pescados grasos de mar, las semillas de lino, las semillas de chía o las nueces.
Hidratación, hormonas e intestino: qué más influye
Sería simplista ver la sequedad de la piel únicamente como un problema nutricional. La hidratación general del organismo también juega un papel importante. Muchas personas beben una cantidad insuficiente de agua, y la ingesta insuficiente de líquidos se refleja precisamente en la piel, y es la primera en acusarlo. La ingesta diaria recomendada de agua ronda los dos litros, aunque la necesidad varía según la actividad física, la temperatura ambiente o el estado de salud.

Tomemos un ejemplo de la vida cotidiana: Jana, una profesora de cuarenta años, se quejaba desde hacía tiempo de talones secos y agrietados que no conseguía resolver ni con visitas regulares al podólogo ni con pomadas de farmacia. Solo después de consultar con un médico descubrió que tenía una deficiencia subclínica de vitamina D y valores bajos de zinc. Tras ajustar su dieta y complementar los nutrientes que le faltaban, el estado de su piel mejoró notablemente en pocos meses. Esta historia no es una excepción, sino todo lo contrario: una experiencia muy extendida.
Las hormonas son otro factor que no debe pasarse por alto. La glándula tiroides y sus hormonas influyen directamente en la renovación de la piel y en su capacidad para retener la humedad. En el hipotiroidismo, es decir, la función insuficiente de la tiroides, uno de los síntomas típicos es precisamente la piel seca y áspera en todo el cuerpo, siendo los codos y los talones los más afectados. Si la piel seca persiste a pesar de todos los cuidados, visitar al médico y hacerse una prueba de la función tiroidea es sin duda lo más indicado.
Un área interesante y cada vez más debatida es también la salud intestinal y su influencia en la piel. El microbioma intestinal influye en la absorción de nutrientes, la regulación de la inflamación y la respuesta inmunitaria, todo lo cual se refleja en el estado de la piel. Las investigaciones en el ámbito del eje intestino-piel muestran que una microflora intestinal desequilibrada puede contribuir a diversos problemas cutáneos, incluida la sequedad crónica. Los alimentos fermentados, la fibra y los probióticos pueden ser un apoyo útil en este sentido.
Como dijo Hipócrates: «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento.» Este pensamiento, con más de dos mil años de antigüedad, encuentra cada vez más respaldo en la dermatología moderna.
¿Qué hacer cuando los codos y los talones secos no mejoran?
El primer paso es siempre revisar la dieta. ¿Come la persona suficientes verduras, frutas, grasas saludables y proteínas? ¿Bebe suficiente agua? Si la respuesta es no, ajustar la alimentación es el punto de partida más natural. Añadir pescado graso o semillas de lino como fuente de ácidos omega-3, incorporar más alimentos ricos en vitamina A y E, y no olvidar el zinc y el magnesio.
Si la dieta parece correcta pero el problema persiste, la causa puede ser una absorción deficiente de nutrientes, y en ese caso lo más adecuado es acudir al médico y hacerse análisis de sangre. La deficiencia de vitaminas y minerales no siempre se manifiesta de forma evidente, y un hemograma puede revelar un déficit oculto que de otro modo pasaría desapercibido.
Los suplementos dietéticos pueden ser un apoyo útil, pero no deben sustituir a una dieta variada y equilibrada. Un suplemento de calidad con vitamina D, ácidos grasos omega-3 o biotina puede ayudar especialmente en situaciones en las que la ingesta a través de los alimentos es crónicamente insuficiente o cuando el organismo absorbe mal los nutrientes. Siempre es mejor elegir productos con una composición transparente y calidad verificada.
El cuidado externo sigue siendo naturalmente una parte importante del enfoque global. El uso regular de cremas hidratantes con urea o ácido hialurónico, la eliminación suave de las células muertas y la protección de la piel frente a temperaturas extremas son prácticas contrastadas. Sin embargo, lo fundamental es entenderlas como un complemento al cuidado interno, no como la única solución.
La piel seca en codos y talones no es solo un problema cosmético, sino un mensaje del cuerpo al que merece la pena responder. Escuchar al cuerpo, observar los cambios y buscar las causas en lugar de limitarse a suprimir los síntomas es un enfoque que da frutos a largo plazo. Porque una piel sana empieza desde dentro, y eso es literal.