facebook
¡Descuento APP5 ahora mismo! APP5 Abrir app
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

Vivimos en una época en la que las aplicaciones del teléfono cuentan cada uno de nuestros pasos, las pulseras de fitness nos avisan de que llevamos toda la mañana sentados y, aun así, la mayoría de nosotros pasa una parte considerable del día sin movernos en absoluto. Y eso que uno de los ejercicios más naturales y accesibles que existen —caminar— nos espera literalmente a la vuelta de la esquina. En la ciudad, donde parece que todo funciona bajo el principio de «lo más rápido posible y con el menor esfuerzo», resulta paradójicamente más fácil que en cualquier otro lugar encontrar oportunidades para moverse. Solo hay que saber dónde y cómo buscarlas.

El urbanismo moderno nos ha traído el metro, los tranvías, las bicicletas compartidas y los patinetes eléctricos, pero al mismo tiempo nos ha privado sutilmente del movimiento natural que las generaciones anteriores daban por sentado. Las abuelas y los abuelos no iban a «hacer ejercicio» —simplemente caminaban. A la tienda, a casa de los vecinos, al mercado, al trabajo. Caminar no era una actividad adicional, sino una parte fundamental del ritmo cotidiano. Hoy tenemos que reconstruir conscientemente ese ritmo, y hacerlo en medio de un entorno que nos invita directamente a sentarnos.


Pruebe nuestros productos naturales

Por qué caminar en la ciudad es mucho más que deporte

Quizás os preguntéis si caminar merece realmente la pena como forma de ejercicio. Al fin y al cabo, no es «ejercicio de verdad», ¿no? Sin embargo, este mito es sorprendentemente resistente y, al mismo tiempo, completamente falso. La Organización Mundial de la Salud recomienda a los adultos al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana, y caminar a paso ligero entra de lleno en esa categoría. Caminar con regularidad reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, mejora el estado de ánimo y favorece la calidad del sueño. Y todo ello sin necesidad de una membresía en el gimnasio, sin equipamiento especial y sin tener que reservar tiempo en la agenda para un «entrenamiento».

Precisamente en el entorno urbano, caminar tiene una dimensión adicional que lo distingue del movimiento en una cinta de correr o en un parque rural. La ciudad estimula. Los escaparates, la gente, la arquitectura, el aroma de las panaderías, los encuentros fortuitos —todo ello convierte el caminar en una experiencia, no en un simple movimiento mecánico de piernas. Los psicólogos hablan del fenómeno de la «fascinación suave» (soft fascination), una atención leve y no intrusiva hacia el entorno que permite al cerebro descansar y, al mismo tiempo, permanecer presente. Un paseo por la ciudad puede ser a la vez meditación, inspiración y movimiento natural —todo en uno.

El número de 10 000 pasos diarios se ha convertido en una especie de estándar dorado, aunque su origen es bastante sorprendente: surgió como eslogan de marketing de un fabricante japonés de podómetros en los años 60, y no como una norma establecida científicamente. Investigaciones publicadas en la revista especializada JAMA Internal Medicine mostraron que los beneficios para la salud comienzan a aparecer a partir de aproximadamente 7 000 pasos diarios y siguen creciendo con cada millar adicional. En otras palabras, no se trata de un número mágico, sino de un principio: más pasos equivalen a mejor salud, y cada paso extra tiene su valor.

Cómo añadir pasos de forma natural al día en la ciudad

La teoría está muy bien, pero ¿cómo se ve todo esto en la práctica? Tomemos el ejemplo de Martina, una gestora de proyectos de treinta años de Brno. Trabaja en una oficina, va al trabajo en metro y por la noche cae agotada en el sofá. Sin embargo, consiguió aumentar su número de pasos diarios de un promedio de 3 500 a más de 8 000, sin pisar el gimnasio ni una sola vez y sin tener que levantarse una hora antes. ¿Cómo? Bajando una parada antes, comiendo en el parque en lugar de en su escritorio y dando un paseo nocturno con su perro, que la «obliga» a salir incluso con lluvia. Nada dramático, ninguna revolución —solo una serie de pequeñas decisiones que, con el tiempo, se convirtieron en hábito.

Precisamente esta estrategia de pequeños cambios es la clave para un estilo de vida activo sin la sensación de estar haciendo ejercicio. Los expertos en cambio de comportamiento la denominan habit stacking —los nuevos hábitos se enganchan a las rutinas ya existentes como vagones a un tren. ¿Quieres caminar más? Asocia el caminar con algo que ya haces de todas formas. ¿Una llamada telefónica con un amigo? Camina mientras hablas. ¿El café de la mañana? Ve a buscarlo a la cafetería que está una manzana más lejos, en lugar de a la que está justo debajo de casa. ¿Una reunión que podría celebrarse caminando? Propón a tus compañeros una walking meeting —este formato se ha hecho popular en empresas de todo el mundo y las investigaciones confirman que el movimiento durante una reunión estimula la creatividad y reduce la tensión.

La ciudad ofrece por sí misma decenas de oportunidades cotidianas de moverse que habitualmente pasamos por alto. Las escaleras mecánicas y los ascensores son una comodidad a la que nos hemos acostumbrado tanto que las escaleras nos parecen una excepción. Y sin embargo, subir por las escaleras quema aproximadamente cinco veces más calorías que ir en ascensor y fortalece notablemente los músculos de las piernas y los glúteos. Lo mismo ocurre con el trayecto de vuelta a casa desde el trabajo: en lugar de la ruta directa en metro, se puede elegir una vez a la semana la alternativa a pie más larga y convertirla en un paseo consciente en el que uno se fija en el entorno, se relaja y, al mismo tiempo, se mueve.

El calzado adecuado también desempeña un papel importante. Puede parecer una obviedad, pero las ampollas dolorosas o los pies cansados son una de las razones más frecuentes por las que la gente deja de caminar. Invertir en un calzado cómodo y de calidad diseñado para caminar largas distancias es invertir en la propia salud —y no tiene por qué ser de marcas deportivas caras, sino simplemente unos zapatos que se ajusten bien y favorezcan el movimiento natural del pie. Del mismo modo que se cuida la calidad de la alimentación o del sueño, merece la pena prestar atención también a lo que llevamos puesto en los pies.

Para quienes quieren hacer un seguimiento de su movimiento en la ciudad y encontrar motivación, existen diversas aplicaciones y podómetros. Su valor no reside tanto en la precisión de la medición como en el hecho de que la retroalimentación motiva. Ver un número al final del día —ya sean 5 000 o 9 000 pasos— genera una sensación de logro y anima de forma natural a que mañana ese número sea un poco más alto. Como dijo el escritor y filósofo Henry David Thoreau: «Creo que en el momento en que mis piernas empiezan a moverse, mis pensamientos también empiezan a moverse.» Esta intuición está hoy respaldada por la investigación: caminar estimula realmente el pensamiento divergente y la creatividad.

Flat-lay of urban walking essentials including comfortable shoes, fitness tracker, reusable cup, and step-counter app

Caminar como parte de una vida urbana sostenible

Sin embargo, el movimiento en la ciudad tiene otra dimensión que va más allá de la salud personal. Cada persona que elige sus propios pies en lugar del coche o el transporte público contribuye —aunque sea en pequeña medida— a unas calles menos congestionadas, menos ruido y un aire más limpio. La movilidad a pie es la forma de desplazamiento más sostenible que existe —huella de carbono cero, coste de combustible cero, necesidad de aparcamiento cero. En una época en que las ciudades de todo el mundo buscan maneras de reducir las emisiones y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, caminar es una de las herramientas más sencillas y, al mismo tiempo, más eficaces que cada uno de nosotros tiene directamente a su disposición.

Muchas ciudades europeas apoyan activamente esta filosofía. Viena, Copenhague o Ámsterdam llevan décadas construyéndose de manera que caminar y ir en bicicleta sean la opción natural, no un acto heroico. Praga, Brno u Ostrava también se están transformando gradualmente en este sentido: aumentan las zonas peatonales, se amplían las aceras, se crean nuevos parques y corredores verdes. Esta infraestructura es una invitación a que la gente deje de percibir caminar como una pérdida de tiempo y empiece a entenderlo como una parte natural de la vida urbana.

Para los padres con hijos, caminar a diario tiene el valor añadido del ejemplo que transmiten a sus hijos. Un niño que ve a sus padres ir a pie, fijarse en el entorno y disfrutar del movimiento desarrolla de forma natural una relación con la actividad física mucho antes de que empiece a aprender sobre deporte en la escuela. El movimiento saludable se hereda —no genéticamente, sino a través del estilo de vida.

Existe también un aspecto psicológico que a menudo se pasa por alto en los debates sobre caminar: caminar es tiempo para uno mismo. En un mundo saturado de notificaciones, plazos y disponibilidad constante, un paseo sin teléfono —o al menos sin auriculares— es una forma valiosa de descanso para la mente. Investigaciones de la Universidad de Míchigan mostraron que tan solo 20 minutos caminando en un entorno natural o seminatural (y los parques urbanos cuentan) reducen significativamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés. La ciudad ofrece así no solo movimiento, sino también una oportunidad de regeneración mental que hoy en día es igual de necesaria que la actividad física.

No hace falta transformar toda tu vida, levantarte al amanecer ni comprar equipamiento caro. Basta con que la próxima vez que tengas un momento libre o estés esperando el autobús, des unos pasos más. Elijas las escaleras. Vayas a comer a pie. Bajes una parada antes. Moverse en la ciudad no es un logro ni una disciplina —es una forma de volver a algo que los seres humanos siempre hemos sabido hacer y que nos beneficia de manera natural. ¿Y lo mejor de todo? Nos espera literalmente a la vuelta de la esquina.

Compartir
Categoría Buscar Cesta