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# Které pokojové rostliny opravdu čistí vzduch --- # Qué plantas de interior realmente purifican e

Casi todo el mundo que alguna vez ha pensado en mejorar la calidad del aire en casa se ha topado con el mismo consejo: hazte con plantas de interior. Internet está lleno de artículos que prometen que unos cuantos tiestos transformarán tu salón en aire puro de montaña. Pero, ¿es esto realmente cierto? Y si es así, ¿qué plantas purifican realmente el aire — y cuáles son solo una bonita decoración sin mayor función?

La respuesta a estas preguntas es más compleja de lo que podría parecer. En las últimas décadas se ha acumulado una cantidad sorprendente de investigaciones sobre este tema, y sus conclusiones no siempre son tan claras como les gustaría afirmar a los defensores de los interiores verdes. Vamos a examinar el asunto sin rodeos.


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¿De dónde viene el mito de las plantas como purificadoras de aire?

Toda la historia comenzó en 1989, cuando la NASA publicó un estudio que examinaba la capacidad de las plantas para eliminar sustancias tóxicas de espacios cerrados. La investigación estaba originalmente orientada al desarrollo de sistemas de purificación del aire para estaciones espaciales, donde la circulación del aire prácticamente no existe. Los científicos probaron distintas especies de plantas en cámaras herméticamente cerradas y descubrieron que algunas de ellas eran capaces de absorber sustancias nocivas como el benceno, el formaldehído o el tricloroetileno.

Los resultados del estudio se difundieron rápidamente en los medios populares y adquirieron vida propia. Sin embargo, lo que funcionaba en una cámara de laboratorio de apenas unos litros de volumen no tiene necesariamente el mismo efecto en un salón de veinte metros cuadrados con ventanas abiertas y corrientes de aire. Aquí es exactamente donde empieza el problema. Una revisión del estudio original de la NASA y de las investigaciones posteriores, resumida por National Geographic, muestra que la transferencia directa de los resultados de laboratorio al entorno real de un hogar fue, como mínimo, exagerada.

Un estudio de 2019 publicado en la revista especializada Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology fue aún más lejos. Investigadores de la Universidad Drexel de Filadelfia calcularon que para que las plantas pudieran purificar eficazmente el aire en una habitación normal, sería necesario colocar aproximadamente 680 de ellas — y todo ello solo para lograr un efecto comparable al que consigue simplemente abrir una ventana durante diez minutos. Es una cifra bastante desalentadora, aunque no significa que las plantas de interior no sirvan para nada.

¿Qué plantas tienen efectos realmente demostrados?

A pesar de las reservas mencionadas anteriormente, existen especies en las que la ciencia ha confirmado al menos cierta capacidad para influir en la calidad del aire interior. No se trata de milagros, sino de plantas que, en las condiciones adecuadas, hacen algo más que simplemente tener buen aspecto.

El pothos (Epipremnum aureum), también conocido como poto o vid del diablo, figura desde hace tiempo entre las especies más mencionadas. Es poco exigente, crece rápido y en pruebas de laboratorio ha demostrado capacidad para absorber formaldehído, que se libera habitualmente de muebles, revestimientos de suelos o productos de limpieza. En una situación similar se encuentra el crotón o el cintas (Chlorophytum comosum), popularmente conocido como planta araña o mala madre. Esta última fue, por cierto, una de las estrellas del estudio original de la NASA.

Una categoría interesante la forman las plantas que trabajan de manera diferente a la absorción — concretamente aumentando la humedad del aire. El ficus benjamina (Ficus benjamina) o diversas especies de palmeras, como la palma areca (Dypsis lutescens), ayudan a mantener una humedad óptima del aire que, en pisos bien calefactados, debería situarse entre el 40 y el 60 por ciento. Un aire demasiado seco provoca por sí mismo irritación de las mucosas, fatiga y deterioro de la concentración — por lo que incluso esta función indirecta tiene su valor.

Merece especial atención la sansevieria (Sansevieria trifasciata), conocida popularmente como lengua de suegra o planta serpiente. Esta resistente suculenta es única porque, a diferencia de la mayoría de las plantas, realiza la fotosíntesis también de noche y produce oxígeno en la oscuridad. Por ello se recomienda tradicionalmente para el dormitorio. La ciencia confirma esta propiedad, aunque la cantidad de oxígeno producido es insignificante en el contexto de toda una habitación. Aun así — si buscas una planta para el dormitorio, la sansevieria es una elección lógica.

Una actividad nocturna similar puede atribuirse al aloe vera, que además pertenece a las plantas con efectos demostrados en la absorción de formaldehído y benceno. Y como ventaja adicional, también puede utilizarse de forma práctica — el gel de las hojas de aloe vera es un remedio probado para quemaduras leves o irritaciones de la piel.

Entre otros candidatos, la literatura especializada menciona repetidamente el espatifilo o Spathiphyllum, conocido en español como cuna de Moisés o lirio de la paz. Esta elegante planta de flores blancas fue una de las mejor valoradas en el estudio de la NASA y demostró capacidad para absorber varios tipos de compuestos orgánicos volátiles (COV). Además, florece, es bastante poco exigente y tolera bien la semisombra — lo que la convierte en una candidata ideal para baños o pasillos.

Qué plantas no purifican el aire — y por qué eso está bien

Es justo reconocer que la gran mayoría de las plantas de interior habituales no tienen ningún efecto medible sobre la calidad del aire en el hogar. Un cactus en la ventana, una orquídea en la mesa o un bonsái en el rincón del salón son excelentes elecciones desde el punto de vista estético, pero en lo que respecta a la purificación del aire, no destacan precisamente. Esto no significa que sean inútiles — simplemente hay que tener expectativas realistas.

Un ejemplo ilustrativo de la vida real es la situación de Markéta, una diseñadora gráfica de treinta años de Brno que hace dos años se hizo con toda una colección de plantas de interior con el objetivo de mejorar la calidad del aire en su piso de un bloque de apartamentos. «Compré distintas especies, leí muchísimos artículos y esperaba que el aire del piso mejorara notablemente. Al final descubrí que la mayor diferencia la marcaba ventilar con regularidad y un humidificador — pero me quedé con las plantas y las quiero por su belleza y la tranquilidad que aportan al piso.»

La historia de Markéta es, en realidad, bastante típica. Y los expertos estarían de acuerdo con ella. Como señaló el biólogo y divulgador científico Bill Wolverton, quien estuvo detrás del estudio original de la NASA: «Las plantas no son un sustituto de la ventilación, pero pueden ser un complemento de la misma.» En otras palabras — si esperamos milagros de las plantas, nos llevaremos una decepción. Pero si las consideramos como una de las muchas herramientas para mejorar el bienestar en el interior, tienen su lugar.

También existen plantas que en determinadas circunstancias pueden resultar más perjudiciales que beneficiosas. La hiedra común (Hedera helix) obtuvo muy buenos resultados en el estudio de la NASA, pero sus hojas y frutos son tóxicos — tanto para niños como para mascotas. Del mismo modo, las personas alérgicas deben tener precaución con algunas especies en flor que pueden liberar polen y agravar los síntomas de las alergias. Aquí, por tanto, se aplica la siguiente norma: elige teniendo en cuenta la composición del hogar.

Cómo sacar el máximo partido a las plantas de interior

Si las plantas no son purificadoras de aire milagrosas, ¿para qué tenerlas? La respuesta reside en la combinación de beneficios menores pero reales que, en conjunto, tienen sentido. Las plantas aumentan la humedad del aire, pueden absorber cierta cantidad de sustancias nocivas, producen oxígeno y — lo cual no es insignificante — tienen un efecto positivo demostrado sobre la psique. Las investigaciones confirman repetidamente que la presencia de vegetación en el interior reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y aumenta la productividad. Un estudio publicado en la revista Journal of Physiological Anthropology constató que la interacción con plantas de interior reduce efectivamente el estrés tanto fisiológico como psicológico.

Si quieres sacar el máximo partido a las plantas, tiene sentido seguir algunas pautas prácticas:

  • Elige especies con efectos demostrados — el espatifilo, el pothos, la sansevieria o el aloe vera son apuestas seguras
  • Cuida la salud de las plantas — una planta enferma o mal cultivada no cumple ninguna función; al contrario, puede ser fuente de mohos
  • Combina las plantas con la ventilación — ninguna planta sustituye la renovación periódica del aire
  • Adapta la elección al espacio — el baño requiere especies distintas a las del dormitorio o la cocina
  • Piensa en la seguridad — si tienes niños o animales en casa, comprueba la toxicidad de la especie elegida

Es especialmente importante el cuidado del sustrato y las raíces. La tierra demasiado húmeda puede ser un caldo de cultivo para mohos que, por el contrario, empeoran el aire de la habitación. Por ello, los expertos recomiendan elegir sustratos de calidad con buen drenaje y no regar en exceso — menos es, en este caso, verdaderamente más.

Para quienes quieran ir aún más lejos, existe también la posibilidad de los llamados biofiltros activos — sistemas que combinan plantas con un ventilador y un sustrato especial y son capaces de filtrar el aire en cantidades realmente medibles. Estos sistemas se encuentran todavía en una fase más bien experimental, pero la investigación en el ámbito de los llamados muros verdes (living walls) muestra resultados prometedores. Se trata de una fascinante intersección entre biología, diseño y ecología que podría cambiar en el futuro la forma en que pensamos sobre la vegetación de interior.

La verdad sobre las plantas de interior y la purificación del aire es, por tanto, que la realidad es más matizada que los mitos de internet. Las plantas no son purificadoras de aire industriales — pero son organismos vivos con beneficios reales, aunque más modestos. Y quizás así está bien: la naturaleza no pertenece al salón para resolver nuestros problemas, sino para recordarnos que somos parte de ella. Y esa es una razón que no necesita ninguna investigación científica para justificarse.

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