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El jet lag no tiene que dejarte fuera de combate si sabes cómo combatirlo al llegar.

Viajar a través de varios husos horarios tiene un talento especial para arruinar incluso el viaje mejor planificado. Uno llega a su destino soñado, el sol brilla afuera, la ciudad está viva... y el cuerpo preferiría acostarse en el banco del parque más cercano. Es aquí donde comienza un tema que es conocido por casi todos los que alguna vez han volado más lejos que un \"ida y vuelta\" por Europa: jet lag, a menudo también conocida en español como descompensación horaria. ¿Qué es el jet lag, cómo surge y sobre todo cómo combatirlo para que las vacaciones o el viaje de trabajo no empiecen con dos días de confusión mental?

El jet lag no es un capricho ni una falta de voluntad. Es un encuentro muy práctico entre lo que muestra la hora local y cómo está configurado el ritmo interno del cuerpo. Y debido a que ese ritmo regula el sueño, la energía, la digestión y el estado de ánimo, la \"descompensación horaria\" puede ser sorprendentemente versátil. Algunas personas solo experimentan somnolencia, otras irritabilidad, antojos de dulces o un sistema digestivo alterado. La buena noticia es que hay consejos para prevenir el jet lag, así como pasos concretos para combatirlo justo después de llegar.


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Qué es el jet lag y por qué se le llama descompensación horaria

El jet lag es un estado en el que el cuerpo no puede adaptarse rápidamente al nuevo huso horario. Simplificando: el \"reloj\" interno sigue funcionando según la hora de casa, mientras que ya estás en Nueva York o en Tokio. En términos técnicos, se habla de perturbación del ritmo circadiano, es decir, un ciclo natural de 24 horas que afecta el sueño y la vigilia, los niveles hormonales, la temperatura corporal y otros procesos.

La descompensación horaria tiene síntomas típicos: fatiga durante el día, insomnio por la noche, \"cabeza pesada\", menor concentración, cambios en el apetito y a veces incluso un ligero malestar. Y dado que el cuerpo funciona como un sistema interconectado, los efectos pueden extenderse al estado de ánimo y la motivación. No es casualidad que los primeros días después de un vuelo largo a veces parezcan como si uno estuviera viendo el mundo a través de un cristal.

Es importante mencionar que el jet lag no ocurre después de todos los vuelos. La mayoría de las personas pueden manejar un desplazamiento corto de un solo huso horario sin mayores problemas. El problema generalmente comienza al cruzar aproximadamente tres o más husos, especialmente cuando se vuela rápidamente (en avión) y el cuerpo no tiene la oportunidad de adaptarse gradualmente.

Cómo surge el jet lag y cuáles son sus efectos en el cuerpo y la mente

Para entender cómo surge el jet lag, vale la pena mirar brevemente quién \"dirige\" en el cuerpo. El papel clave lo desempeña una región del cerebro que responde a la luz y la oscuridad, ajustando el tiempo interno en consecuencia. La luz es la señal principal que le indica al cuerpo cuándo debe estar activo y cuándo descansar. Pero al cruzar varios husos horarios en cuestión de horas, la luz llega en el momento \"equivocado\". El cuerpo todavía cree que es de noche, pero afuera es mediodía. O viceversa.

Esto también está relacionado con las hormonas, especialmente la melatonina (la hormona del sueño). Su producción es sensible a la luz, y cuando el ritmo se altera, el cuerpo puede liberarla en momentos inesperados. El resultado es el escenario típico: por la noche en el destino, uno no puede dormir, y por la tarde se quedaría dormido de pie.

La descompensación horaria y sus efectos no solo afectan el sueño. A menudo, también se altera la digestión. No es solo porque uno come de manera diferente mientras viaja, sino que el sistema digestivo también tiene su propio ritmo. Cuando se cambia la hora de comer, el cuerpo puede reaccionar con hinchazón, estreñimiento o, por el contrario, una digestión más rápida. A esto se suma el aire seco del avión, menos movimiento, a veces el estrés del viaje y es comprensible por qué uno no se siente completamente \"en su piel\" el primer día.

Cualquiera que haya viajado por trabajo a Estados Unidos y tenga una presentación al día siguiente lo sabe. Llegada por la noche, hotel, ducha rápida, y a las tres de la mañana con los ojos bien abiertos, porque en casa es mediodía. Reunión por la mañana, durante la cual el cerebro intenta estar alerta, pero el cuerpo envía señales de \"sueño\". Por la tarde llega un bajón que se puede cortar con un cuchillo, y por la noche, otra vez una energía paradójica. En esos momentos, está claro que no se trata solo de comodidad, sino también de rendimiento, toma de decisiones y bienestar general.

Vale la pena mencionar también la dirección del viaje. En general, el vuelo hacia el este es más desafiante (cuando el día se \"acorta\"), ya que el cuerpo tiene más dificultades para adaptarse a dormirse más temprano. El vuelo hacia el oeste (el día se \"alarga\") es más fácil de manejar para muchas personas. No es una regla para todos, pero como guía orientativa funciona.

Quienes deseen profundizar pueden recurrir a fuentes confiables: por ejemplo, el resumen sobre ritmos circadianos del National Institute of General Medical Sciences explica bien por qué la luz es tan crucial para nuestros relojes internos. Y CDC en su resumen práctico sobre el jet lag ofrece recomendaciones sobre cómo prepararse para el cambio de horario.

Cómo combatir el jet lag: lo que realmente funciona

Cuando se habla de cómo combatir el jet lag, a menudo la gente espera un truco mágico. En realidad, se trata más bien de una serie de pequeños pasos que juntos aceleran la adaptación. Y la buena noticia: la mayoría de ellos son simples, económicos y tienen sentido incluso para aquellos que quieren viajar de manera más sostenible y saludable.

El principio básico es siempre el mismo: ayudar al cuerpo a entender cuál es el \"nuevo día\" y alinear lo más rápido posible el sueño, la luz, la comida y el movimiento.

La luz como el reinicio más rápido de los relojes internos

Si hay una cosa que tiene el mayor impacto en el jet lag, es la luz del día. Después de llegar, vale la pena salir al exterior lo antes posible, idealmente para dar un paseo. No por los kilómetros, sino por la luz en los ojos (por supuesto, sin mirar directamente al sol). Gracias a esto, el cuerpo reajusta su ritmo más rápidamente.

  • Al viajar hacia el este, a menudo ayuda la luz matutina en el destino, ya que adelanta el ritmo.
  • Al viajar hacia el oeste, la luz de la tarde y el atardecer puede ser útil, ya que ayuda a mantenerse despierto más tiempo.

No es un dogma, pero como regla simple funciona sorprendentemente bien: adaptarse a la luz local lo antes posible.

Sueño: no exagerar, pero tampoco rendirse

Una de las preguntas más comunes es: ¿qué hacer contra el jet lag cuando uno apenas se sostiene después de llegar? Una siesta corta puede ayudar, pero lo clave es la palabra \"corta\". Dormir por la tarde durante dos o tres horas a menudo retrasará aún más el sueño y prolongará el jet lag.

En la práctica, se recomienda:

  • tomar una siesta corta de 20-30 minutos si la fatiga es extrema,
  • poner un despertador y luego salir al exterior a la luz,
  • tratar de ir a dormir según la hora local por la noche, incluso si eso significa \"sobrevivir\" hasta las nueve o diez.

¿Y si es imposible y uno se despierta durante la noche? Ayuda a atenuar las luces, evitar el teléfono en la cama y no intentar \"forzar\" el sueño. Una vez que el cuerpo se adapta a la luz y al horario, generalmente se regulariza en unos pocos días.

Hidratación y comida: ayudantes discretos

El avión es un ambiente seco y la deshidratación puede empeorar la fatiga. No es necesario dramatizarlo, pero beber agua regularmente antes del vuelo, durante el mismo y después de llegar tiene sentido. El alcohol en el avión puede parecer un \"inductor de sueño\", pero a menudo empeora la calidad del sueño y agrega una carga adicional.

En cuanto a la comida, es útil pensar en la simplicidad. Los primeros días en el nuevo huso horario a menudo vale la pena:

  • comer comidas más ligeras que el cuerpo conozca bien,
  • añadir fibra (frutas, verduras, acompañamientos integrales),
  • evitar comer en exceso tarde por la noche.

De esta manera, el cuerpo ajusta su ritmo digestivo más fácilmente. Y por cierto: incluso el horario de las comidas es una señal para los relojes internos. Comenzar a comer según la hora local puede acelerar la adaptación.

Movimiento y aire fresco en lugar de \"sufrir\"

No es necesario correr cinco kilómetros de inmediato. Pero moverse ligeramente después de llegar hace maravillas, para la circulación, el estado de ánimo y el sueño. Un paseo, unos minutos de estiramientos, un chapuzón en la piscina del hotel... el cuerpo recibe la señal de que el día ya ha comenzado.

Un dicho que circula entre los viajeros y que sorprendentemente se aplica: \"No intentes dormir el jet lag, intenta iluminarlo y caminarlo.\" No como un eslogan, sino como un recordatorio de que el descanso pasivo a menudo no ayuda tanto como la combinación de luz y movimiento ligero.

Melatonina y suplementos: con precaución y sensatez

La melatonina a veces se utiliza como ayuda para reajustar el sueño, pero no es una solución universal para todos. La disponibilidad y las recomendaciones varían de un país a otro. Si alguien tiene problemas de salud, toma medicamentos, está embarazada o amamantando, es aconsejable consultar a un médico o farmacéutico. En general, en el jet lag suele ser más importante el momento adecuado que la \"fuerza\" de la dosis, y la luz y el horario son primordiales.

Quienes no quieren o no pueden usar suplementos pueden optar por hábitos más suaves: reducir la luz azul de las pantallas por la noche, disfrutar de una ducha caliente, bajar el ritmo y darle al cuerpo una señal clara de que la noche está llegando.

Consejos para prevenir el jet lag antes del vuelo

El mejor jet lag es aquel que nunca se desarrolla por completo. Y los consejos para prevenir el jet lag a menudo determinan si los primeros días en el destino serán agradables o confusos.

Unos días antes del viaje (si es posible), ayuda ajustar gradualmente el horario. Al viajar hacia el este, intentar acostarse un poco antes y levantarse más temprano, al viajar hacia el oeste, un poco más tarde. No tiene que ser una hora diaria, incluso 15-30 minutos marcan la diferencia, especialmente para las personas más sensibles.

También es práctico:

  • elegir un vuelo que permita llegar en un momento razonable para adaptarse al día local (por ejemplo, llegada por la tarde en lugar de en medio de la noche),
  • planificar el primer día más relajadamente, sin grandes esfuerzos,
  • llevar en el avión artículos que apoyen el sueño o la comodidad: máscara para los ojos, tapones para los oídos, capas de ropa.

Y luego hay un pequeño truco sorprendentemente efectivo: cambiar el reloj al horario del destino ya en el avión. No es magia, pero psicológicamente ayuda: uno comienza a pensar en el nuevo horario y decide más fácilmente si es mejor dormir o estar despierto.

Si se busca una respuesta sencilla a la pregunta \"qué hacer contra el jet lag\" en una frase, sería algo así: adaptarse al horario local lo antes posible, principalmente mediante la luz, el horario de sueño y el movimiento ligero. Todo lo demás son detalles de apoyo.

El jet lag es incómodo, pero al mismo tiempo, es una señal de que el cuerpo funciona exactamente como debería: sigue un ritmo que lo protege a largo plazo. Y cuando se le da algunas guías inteligentes, generalmente se ajusta más rápido de lo que parece. Tal vez entonces quede más energía para lo que realmente importa al viajar: explorar la ciudad temprano en la mañana cuando aún está tranquila, disfrutar de la comida local sin luchar contra el cansancio, o simplemente dormir bien después de un largo vuelo y despertar sintiendo que realmente estás \"en el lugar\".

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