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# Cómo fortalecer el suelo pélvico con ejercicios simples El suelo pélvico es un grupo de músculos

El suelo pélvico es un tema del que durante mucho tiempo se habló en susurros, si es que se hablaba. Sin embargo, se trata de un grupo de músculos que desempeña un papel absolutamente fundamental en la vida de cada mujer, independientemente de su edad o estilo de vida. El fortalecimiento del suelo pélvico no es solo una cuestión para mujeres después del parto o en edad avanzada. Es prevención, autocuidado e inversión en la calidad de vida que resulta rentable en cada década.

El suelo pélvico puede imaginarse como una red de músculos, ligamentos y tejido conectivo que forma la parte inferior de la pelvis. Esta red sostiene el peso de los órganos internos —la vejiga, el útero y los intestinos— y participa en el correcto funcionamiento de toda una serie de funciones corporales. Cuando está sano y fuerte, la mayoría de las mujeres ni siquiera lo nota. Los problemas llegan cuando comienza a debilitarse o a sobrecargarse.


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Por qué se debilita el suelo pélvico y qué consecuencias tiene

Las causas del debilitamiento del suelo pélvico son muy variadas. El embarazo y el parto son las más conocidas, pero ni mucho menos las únicas. También influyen el estreñimiento crónico, el sobrepeso, el deporte intenso de alto impacto (como correr o saltar), los cambios hormonales durante la menopausia o simplemente la predisposición genética. Incluso las largas horas sentada frente al ordenador contribuyen a patrones de movimiento incorrectos que van debilitando progresivamente el suelo pélvico.

Las consecuencias pueden ser diversas y a menudo molestas. Con mayor frecuencia, las mujeres mencionan pérdidas de orina al reír, toser o saltar, lo que técnicamente se denomina incontinencia de esfuerzo. Menos evidentes, pero igualmente reales, son problemas como la sensación de presión o pesadez en la zona pélvica, dolor durante las relaciones sexuales o reducción de la sensibilidad. Según la World Health Organization, aproximadamente 200 millones de personas en todo el mundo sufren diversas formas de incontinencia, siendo las mujeres afectadas con mucha mayor frecuencia que los hombres.

Sin embargo, muchas mujeres consideran estas molestias como una parte inevitable de la vida después del parto o del envejecimiento. «Es que así son las cosas», se dicen. Pero no tiene por qué ser así. El ejercicio específico del suelo pélvico puede mejorar significativamente o eliminar por completo muchos de estos problemas, y todo ello sin medicamentos ni intervención quirúrgica.

¿Pero cómo saber si realmente se están ejercitando correctamente los músculos del suelo pélvico? Es una pregunta que preocupa a muchas mujeres, ya que se trata de músculos que no vemos ni sentimos directamente como, por ejemplo, el bíceps. La buena noticia es que existen técnicas y ejercicios contrastados que funcionan, y dominarlos no es nada complicado.

Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico: desde los fundamentos hasta técnicas más avanzadas

El ejercicio más conocido son los llamados ejercicios de Kegel, que llevan el nombre del ginecólogo estadounidense Arnold Kegel, quien los describió ya en 1948. El principio es sencillo: se trata de la contracción y relajación consciente de los músculos del suelo pélvico. El problema es que muchas mujeres no consiguen aislar estos músculos, o en su lugar contraen los glúteos, los muslos o el abdomen.

La ejecución correcta es la siguiente: imagine que intenta cortar el flujo de orina o detener la salida de gases. Los músculos que activa con ese movimiento imaginario son precisamente los músculos del suelo pélvico. Contráigalos, mantenga la contracción durante tres a cinco segundos y luego relájelos conscientemente, y esto es clave, porque la relajación es tan importante como la contracción. Los músculos que no saben relajarse causan otro tipo de problemas, como dolor o disfunciones.

Los ejercicios de Kegel se pueden realizar en cualquier lugar: sentada en el coche, esperando el café o antes de dormir. Precisamente su discreción es una de sus mayores ventajas. Se recomienda comenzar con tres series de diez repeticiones al día e ir aumentando progresivamente la duración de la contracción.

Sin embargo, los ejercicios de Kegel no son el único camino. La fisioterapia moderna trabaja el suelo pélvico como parte de un sistema completo, y este es un enfoque que proporciona resultados más duraderos. El suelo pélvico no funciona de forma aislada, sino en estrecha colaboración con los músculos profundos del abdomen, el diafragma y los músculos profundos de la espalda. Juntos forman lo que se denomina el sistema de estabilización profunda de la columna vertebral.

Por este motivo, en la rehabilitación y la prevención se incorporan cada vez más ejercicios como el yoga, el pilates o el ejercicio hipopresivo. El yoga, por ejemplo, trabaja con la respiración y la relajación consciente, lo que ayuda a las mujeres que tienen el suelo pélvico demasiado tenso. El pilates hace hincapié en la correcta activación del centro del cuerpo y del suelo pélvico en cada movimiento. El ejercicio hipopresivo, por su parte, utiliza técnicas respiratorias especiales para reducir la presión intraabdominal y fortalecer reflexivamente el suelo pélvico.

Los ejercicios concretos que los fisioterapeutas recomiendan con mayor frecuencia a las mujeres incluyen:

  • Ejercicios de Kegel – contracción y relajación básica del suelo pélvico en tres modalidades: impulsos cortos, contracciones prolongadas e intensidad progresiva
  • Puente (glute bridge) – tumbada boca arriba, rodillas flexionadas, elevación de la pelvis con activación consciente del suelo pélvico al espirar
  • Sentadilla con técnica correcta – la sentadilla profunda con la espalda recta activa el suelo pélvico de forma natural, tal como el cuerpo humano lo ha hecho durante miles de años
  • Ejercicio de respiración con activación del centro – inspiración hacia el abdomen, espiración con contracción suave del suelo pélvico y el bajo vientre
  • Plancha lateral (side plank) – fortalece los estabilizadores laterales e involucra indirectamente todo el sistema de estabilización, incluido el suelo pélvico

Tomemos como ejemplo a Lucía, de treinta años, que tras su segundo parto comenzó a tener problemas con pérdidas de orina al correr. Tuvo que reducir su deporte favorito y se sentía frustrada. Tras visitar a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, descubrió que sus músculos no solo eran débiles, sino también descoordinados: no eran capaces de responder correctamente ante un aumento repentino de presión. La terapeuta le elaboró un plan individualizado que combinaba ejercicios de Kegel, pilates y la técnica correcta de respiración. Tras tres meses de ejercicio regular, Lucía volvió a correr sin dificultades.

La historia de Lucía no es excepcional. La fisioterapeuta y experta en suelo pélvico Kari Bø, cuya investigación publicada en el British Journal of Sports Medicine se encuentra entre las más citadas en el campo, ha demostrado repetidamente que el ejercicio regular del suelo pélvico es más eficaz que muchas intervenciones quirúrgicas en el tratamiento de la incontinencia de esfuerzo. Y todo ello con un ejercicio que la mujer puede aprender por sí misma en casa.

Una parte importante del cuidado del suelo pélvico es también tomar conciencia de los hábitos cotidianos que le perjudican. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, el hábito de «ir al baño de forma preventiva», es decir, orinar aunque no se sienta una necesidad urgente. Este hábito aparentemente inocente va enseñando al cerebro a reaccionar ante cantidades cada vez menores de orina en la vejiga, lo que lleva a una mayor urgencia. Igual de perjudicial es contener la respiración al levantar objetos pesados, ya que esto aumenta drásticamente la presión intraabdominal y sobrecarga el suelo pélvico.

La nutrición y la hidratación también desempeñan su papel. Una ingesta adecuada de agua (paradójicamente) ayuda a prevenir la irritabilidad de la vejiga, porque la orina demasiado concentrada irrita más sus paredes. La fibra y una microbiota intestinal saludable contribuyen a la regularidad intestinal y reducen la necesidad de hacer esfuerzo, lo que sobrecarga el suelo pélvico. En este sentido, el cuidado del suelo pélvico va de la mano de un estilo de vida saludable en general, y precisamente esta conexión convierte este tema en parte de un enfoque más amplio del autocuidado.

¿Cuándo acudir a un especialista? Si el ejercicio no da resultados, si las molestias son significativas o persisten durante más de unas pocas semanas, visitar a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico es el mejor paso. Estos profesionales pueden evaluar con precisión el estado de los músculos, detectar posibles disfunciones y elaborar un plan individualizado. En la República Checa, el número de fisioterapeutas con esta especialización va en aumento y el interés por sus servicios crece año tras año, lo que demuestra que las mujeres están dejando de considerar este tema un tabú.

El suelo pélvico merece la misma atención que cualquier otro músculo del cuerpo. Cuidarlo regularmente no es un lujo ni un privilegio exclusivo de las mujeres después del parto: es una parte fundamental de la salud femenina a cualquier edad. Cuanto antes empiece una mujer, mejor. Y cuanto más abiertamente se hable de este tema, menos mujeres sufrirán innecesariamente en silencio.

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