facebook
¡Descuento SUMMER ahora mismo! CÓDIGO: SUMMER 📋
Con el código SUMMER obtén un 5 % de descuento en toda tu compra.
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

# Ořechová másla která stojí za domácí přípravu Here is the translation: # Mantequillas de frutos

Las mantequillas de frutos secos están viviendo un verdadero auge en los últimos años. Hace apenas una década, en las tiendas prácticamente solo se encontraba mantequilla de cacahuete, pero hoy en día puedes elegir entre decenas de variedades: de almendra, de anacardo, de avellana, tahini de sésamo o incluso mantequilla de nueces de Brasil. Y precisamente esta diversidad plantea una pregunta natural: ¿cuándo vale la pena optar por un producto listo del supermercado y cuándo es mejor coger la batidora y preparar la propia?

La respuesta no es tan sencilla como podría parecer. Depende del tipo de fruto seco, del equipamiento de tu cocina, del tiempo que estés dispuesto a invertir, pero también de lo que esperas de esa mantequilla en concreto. Vamos a analizarlo todo con más detalle.


Pruebe nuestros productos naturales

Qué son las mantequillas de frutos secos y por qué merecen atención

La mantequilla de frutos secos es, en esencia, algo sencillo: frutos secos o semillas triturados hasta obtener una pasta suave o más gruesa. Sin embargo, tras esta descripción tan simple se esconde una enorme riqueza nutricional. Las mantequillas de frutos secos son una excelente fuente de grasas insaturadas saludables, proteínas, magnesio, vitamina E y una gran variedad de antioxidantes. Un estudio publicado en la revista científica New England Journal of Medicine confirmó que el consumo regular de frutos secos está asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y una menor mortalidad en general. Las mantequillas de frutos secos ofrecen todos estos beneficios en una forma compacta y fácil de usar.

Hoy en día las encontramos no solo en tiendas ecológicas y tiendas online especializadas, sino también en supermercados convencionales. Pero precisamente esta accesibilidad conlleva un inconveniente: la calidad de los productos varía enormemente. Mientras que algunas mantequillas contienen realmente solo frutos secos, otras están llenas de azúcar añadido, aceite de palma, emulsionantes y conservantes. Por eso, leer las etiquetas definitivamente vale la pena.

Tomemos como ejemplo a Petra, una madre de treinta y tres años de la región de Bohemia Central, que empezó a incorporar las mantequillas de frutos secos en la dieta de su familia como una alternativa más saludable a los untables tradicionales. Al principio compraba lo primero que encontraba en el supermercado. Solo después de leer la composición descubrió que su «crema de almendras» favorita contenía aceite de colza y azúcar como segundo ingrediente más abundante. Empezó a buscar alternativas de mayor calidad y, al final, tomó parte de la producción en sus propias manos.

Qué mantequillas de frutos secos vale la pena comprar

No todas las mantequillas resulta ventajoso elaborarlas en casa. Hay variedades en las que comprar el producto terminado tiene más sentido, ya sea por la dificultad de preparación, la disponibilidad de los ingredientes o la calidad final.

El tahini, es decir, la pasta de semillas de sésamo, se encuentra entre las mantequillas que la mayoría de la gente prefiere comprar antes que elaborar en casa. La razón es sencilla: las semillas de sésamo deben tostarse a una temperatura precisa antes de triturarlas para que el tahini no amargue. Se trata de un proceso que requiere experiencia y tacto, y un pequeño error puede arruinar toda la tanda. Un tahini de calidad elaborado con sésamo ecológico y sin aditivos está disponible en numerosas tiendas de alimentación saludable, y su precio refleja el esfuerzo de los productores.

Algo similar ocurre con la mantequilla de nueces de macadamia. Las nueces de macadamia son de las más caras del mundo y su disponibilidad es limitada. Si consigues encontrar macadamias frescas y sin sal en cantidad suficiente, elaborarla en casa tiene sentido. De lo contrario, es mejor apostar por un productor de confianza que tenga acceso a materias primas de calidad en grandes cantidades.

Lo mismo aplica a la mantequilla de nueces de Brasil o a las variedades especiales que combinan varios tipos de frutos secos a la vez. Estos productos requieren proporciones precisas y su preparación en casa, aunque posible, es costosa tanto en tiempo como en dinero. A la hora de elegir un producto terminado, hay que fijarse en varios aspectos: la composición debería contener el menor número posible de ingredientes, idealmente solo los frutos secos y, como mucho, una pizca de sal. El azúcar añadido, la grasa de palma o los aceites hidrogenados son una señal clara de que el producto no es lo que aparenta.

En el mercado han aparecido recientemente productores que apuestan por la transparencia y la sencillez en la composición. Sus productos se pueden encontrar, por ejemplo, en la tienda online Ferwer, donde se pone el énfasis en una composición natural sin aditivos innecesarios. Estas mantequillas son más caras que las variantes industriales del supermercado, pero la diferencia en calidad es notable.

Un factor importante en la compra es también el envase. Los tarros de vidrio son siempre una mejor opción que los envases de plástico: no absorben olores ni sustancias del plástico y la mantequilla se mantiene fresca durante más tiempo. Además, son más ecológicos y fácilmente reciclables, algo que apreciará cualquiera que intente reducir su huella ecológica.

Qué mantequillas de frutos secos puedes elaborar fácilmente en casa

En el otro extremo encontramos las mantequillas cuya elaboración casera es sorprendentemente sencilla, económica y cuyo resultado muchas veces supera todo lo que se puede comprar en una tienda. Aquí la preparación en casa gana claramente.

La mantequilla de cacahuete es un clásico que se prepara en casa con mayor facilidad. Basta con cacahuetes sin sal, ligeramente tostados si se prefiere, y una batidora potente o un robot de cocina. Tras varios minutos de triturado, primero se forma una masa desmenuzable que poco a poco se convierte en una pasta suave y cremosa. Todo el proceso dura aproximadamente diez minutos y el resultado es una mantequilla sin conservantes, sin azúcar añadido y con exactamente la textura que más te gusta. El sabor de la mantequilla de cacahuete casera es más intenso y fresco que el de las variantes industriales, y el ahorro económico con un consumo regular no es despreciable.

De manera muy similar se prepara la mantequilla de almendras, que actualmente es quizás la mantequilla de frutos secos más popular. Conviene tostar las almendras brevemente en el horno antes de triturarlas, ya que esto realza su dulzor natural y el sabor de la mantequilla será más pleno. La mantequilla de almendras es algo más espesa que la de cacahuete, por lo que la batidora necesita más tiempo, pero el resultado merece la pena. La mantequilla de almendras casera sin aditivos contiene de forma natural vitamina E, magnesio y calcio, y todos estos nutrientes permanecen intactos al no pasar por un procesado industrial.

Una excelente opción para la elaboración casera es también la mantequilla de avellanas. Las avellanas son fácilmente accesibles, relativamente económicas y su mantequilla recuerda vagamente a la famosa crema de chocolate y avellanas, pero sin azúcar, grasa de palma ni aromas artificiales. Basta con tostar las avellanas, pelarlas de su fina piel y triturarlas. Para una variante más dulce se puede añadir un poco de miel o dátiles, pero incluso la versión pura resulta excelente.

Como regla general, cuanto más accesible y económico sea el fruto seco, más rentable resulta la elaboración casera. Para orientarse, puede servir el siguiente resumen:

  • Mantequilla de cacahuete – la elaboración casera gana claramente, es económica y rápida
  • Mantequilla de almendras – se recomienda elaborarla en casa, ahorro significativo frente a las variantes bio de calidad
  • Mantequilla de avellanas – elaboración casera sencilla, el resultado sorprende
  • Mantequilla de anacardo – elaboración casera posible, pero los anacardos son más caros y la mantequilla suele ser menos duradera
  • Tahini – mejor comprarlo, la elaboración requiere experiencia
  • Mantequilla de nueces de macadamia – mejor comprarla, los frutos secos son caros y difíciles de conseguir

Tanto si optas por la elaboración casera como por la compra, la clave del éxito es siempre la calidad de las materias primas. Los frutos secos frescos, sin sal e idealmente ecológicos y libres de pesticidas son la base de una mantequilla sabrosa y saludable. Investigaciones de la organización Environmental Working Group señalan repetidamente que los frutos secos cultivados de forma convencional pueden contener residuos de pesticidas, por lo que la certificación ecológica en los frutos secos realmente vale la pena.

La elaboración casera tiene además otra ventaja de la que poco se habla: la posibilidad de experimentar. Mantequilla de almendras con cardamomo y vainilla, de cacahuete con un toque de chile, de avellanas con cacao y canela: las combinaciones son prácticamente ilimitadas. Como dice la cocinera británica Nigella Lawson: «Cocinar en casa no es cuestión de perfección, sino de disfrutar del proceso y saber lo que comes.» Y precisamente esa libertad es quizás lo más valioso que ofrecen las mantequillas de frutos secos caseras.

En cuanto al almacenamiento, se aplican las mismas reglas tanto para las mantequillas caseras como para las compradas. Las mantequillas sin aditivos es mejor conservarlas en el frigorífico, donde pueden durar perfectamente un mes o más. A temperatura ambiente, las grasas pueden enranciarse más rápidamente, especialmente en las variantes con mayor contenido en ácidos grasos insaturados, como la mantequilla de almendras o de avellanas. Un tarro de vidrio con tapa hermética es la opción ideal: protege el contenido de la humedad del aire y de la luz, que aceleran la oxidación.

El mundo de las mantequillas de frutos secos es más variado de lo que parece a primera vista. No es necesario elegir entre la elaboración casera y la compra como si fuera una cuestión de dogma: el enfoque más razonable es combinar ambas opciones según la situación, la disponibilidad y las propias ganas de experimentar. La mantequilla de cacahuete o de almendras se puede preparar fácilmente en casa con un poco de práctica, ahorrando dinero y ganando control sobre lo que se come. Para variedades más exigentes, como el tahini o las mantequillas exóticas, recurre a un productor de confianza que se preocupe por una composición limpia. El resultado en el plato, o sobre una rebanada de pan, habla por sí solo.

Compartir
Categoría Buscar en Cesta