facebook
¡Descuento SUMMER ahora mismo! | Con el código SUMMER obtén un 5 % de descuento en toda tu compra. | CÓDIGO: SUMMER 📋
Los pedidos realizados antes de las 12:00 horas se envían inmediatamente | Envío gratis en pedidos superiores a 95 EUR | Cambios y devoluciones gratuitos dentro de los 90 días

La fibra es uno de los nutrientes de los que se habla cada vez más, y no es de extrañar. Contribuye a una digestión adecuada, ayuda a regular el nivel de azúcar en sangre, favorece la sensación de saciedad y desempeña un papel importante en la prevención de toda una serie de enfermedades crónicas. Sin embargo, el español medio consume diariamente solo unos 15 gramos de fibra, mientras que la dosis diaria recomendada para un adulto según las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es de al menos 25 gramos. Esta brecha entre cuánta fibra consumimos realmente y cuánta deberíamos consumir es sorprendentemente grande, y sin embargo puede salvarse con mucha más facilidad de lo que podría parecer.

La mayoría de las personas asocian el concepto de «alimento rico en fibra» con el pan integral o un bol de salvado en el desayuno. Sin embargo, la realidad es mucho más variada. Muchos alimentos que forman parte de la dieta habitual, o que podemos añadir fácilmente a nuestra cesta de la compra, contienen una cantidad de fibra sorprendentemente elevada, y sin embargo poca gente lo sabe. Veamos diez de estos alimentos que merecen mucha más atención.


Pruebe nuestros productos naturales

Legumbres, semillas y verduras que sorprenden

En primer lugar están las legumbres, encabezadas por las lentejas rojas y los frijoles negros. Aunque las lentejas son bastante populares en la cocina española, poca gente sabe que una porción de lentejas rojas cocidas (aproximadamente 200 gramos) contiene hasta 16 gramos de fibra. Eso es más de la mitad de la dosis diaria recomendada en una sola comida. Los frijoles negros están en una situación similar, y sin embargo siguen considerándose un ingrediente exótico que pertenece más a un restaurante mexicano que a la cocina casera. Y sin embargo pueden añadirse a sopas, ensaladas o patés de forma completamente discreta.

La segunda sorpresa son las semillas de chía. Estas pequeñas semillas, procedentes de la planta Salvia hispanica, se han convertido en los últimos años en símbolo del estilo de vida saludable, pero poca gente se da cuenta de por qué son realmente tan excepcionales. Dos cucharadas soperas de semillas de chía contienen aproximadamente 10 gramos de fibra, gran parte de la cual es soluble. La fibra soluble en contacto con el agua forma un gel que ralentiza la digestión, prolonga la sensación de saciedad y ayuda a estabilizar el nivel de azúcar en sangre. Las semillas de chía pueden añadirse al yogur, a los batidos, a la avena o usarse para preparar el popular pudín de chía.

El tercer puesto pertenece a un alimento que sorprenderá a muchos: el aguacate. Esta fruta —sí, botánicamente es una fruta— se menciona principalmente por su contenido en grasas saludables, pero su contenido en fibra es igualmente notable. Un aguacate mediano contiene aproximadamente 10 gramos de fibra, combinando tanto la fracción soluble como la insoluble. Es un excelente ejemplo de que los alimentos ricos en grasas no tienen por qué ser automáticamente «vacíos» en cuanto a fibra.

El cuarto alimento de la lista son las alcachofas. Esta verdura, que en España todavía no se ha incorporado a la cocina cotidiana tanto como merecería, se encuentra entre los auténticos campeones en contenido de fibra. Una alcachofa mediana cocida contiene aproximadamente 10 gramos de fibra. Además, es fuente de inulina, una fibra prebiótica que sirve de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino. Investigaciones publicadas en la revista Gut Microbes confirman que el consumo regular de fibra prebiótica influye favorablemente en la composición del microbioma intestinal, lo que tiene consecuencias de gran alcance para la salud en general.

El quinto elemento son las peras. La fruta en general no suele considerarse una fuente destacada de fibra, pero las peras son una excepción. Una pera mediana con piel contiene aproximadamente 5,5 gramos de fibra. La palabra clave es «con piel», ya que gran parte de la fibra se encuentra precisamente en ella, por lo que no tiene sentido pelarla. La manzana está en una situación similar, pero las peras tienen una ligera ventaja en esta comparación.

Alimentos que quizás tienes en casa sin conocer su valor

El sexto puesto lo ocupan las semillas de lino. Al igual que las semillas de chía, las semillas de lino son excepcionalmente ricas en fibra: dos cucharadas soperas de semillas de lino molidas contienen aproximadamente 4 gramos de fibra. La forma molida es importante, ya que las semillas enteras suelen pasar por el tracto digestivo sin que su contenido se absorba completamente. Las semillas de lino también contienen ácidos grasos omega-3 y lignanos, lo que las convierte en una auténtica bomba nutricional. Añadirlas a la avena matutina, a la repostería casera o a los batidos es cuestión de segundos.

El séptimo alimento son los boniatos o batatas. Un boniato mediano asado con piel contiene aproximadamente entre 4 y 6 gramos de fibra, dependiendo del tamaño. Los boniatos son además fuente de betacaroteno, vitamina C y potasio. Representan una excelente alternativa a las patatas comunes, y su sabor naturalmente dulce es popular también entre los niños, lo que los convierte en una forma inteligente de aumentar el consumo de fibra de toda la familia.

En el octavo puesto está el chocolate negro. Este descubrimiento alegrará a muchos. El chocolate negro de calidad con un contenido de cacao del 70 % o más contiene en una porción (aproximadamente 30 gramos) entre 3 y 4 gramos de fibra. Por supuesto, no es un alimento que convenga consumir en cantidades ilimitadas, pero como pequeño placer habitual, el chocolate negro puede contribuir al consumo total de fibra y al mismo tiempo aportar al organismo flavonoides con efectos antioxidantes. Como observó en cierta ocasión el asesor nutricional Michael Pollan: «Come comida. No demasiado. Principalmente plantas.» Y el chocolate negro, procedente del árbol del cacao, pertenece sin duda a esta categoría.

El noveno alimento es el edamame, es decir, las vainas de soja verde inmadura. Una porción de edamame (aproximadamente 155 gramos) contiene unos 8 gramos de fibra y es al mismo tiempo una excelente fuente de proteínas vegetales. En la cocina japonesa, el edamame es un aperitivo o guarnición completamente habitual; en Europa todavía está buscando su lugar. Puede comprarse congelado en la mayoría de los supermercados y prepararse en tan solo cinco minutos en agua hirviendo. Espolvoreado con sal marina, es una alternativa sabrosa y nutritiva a las patatas fritas de bolsa.

El décimo alimento, que cierra este repaso, son las frambuesas. Si existe una fruta que mereciera el título de «más rica en fibra», son precisamente las frambuesas. Una taza de frambuesas (aproximadamente 123 gramos) contiene nada menos que 8 gramos de fibra, más que muchas verduras que intuitivamente consideraríamos una opción más saludable. Las frambuesas están además repletas de vitamina C y antioxidantes. Frescas en verano, congeladas durante todo el año: las frambuesas son una de las formas más sencillas de aumentar significativamente el consumo de fibra sin ningún esfuerzo.

Tomemos como ejemplo una situación concreta: Ana, una contable de 34 años de Madrid, se quejaba de problemas digestivos recurrentes y una sensación crónica de hinchazón. Su médico le advirtió sobre su bajo consumo de fibra. Ana no emprendió ninguna revolución dietética drástica: simplemente empezó a añadir una cucharada de semillas de chía a su yogur matutino, tomó una porción de sopa de lentejas en el almuerzo y se permitió un puñado de frambuesas como postre por la noche. En pocas semanas, su digestión mejoró notablemente y la sensación de saciedad tras las comidas se prolongó tanto que dejó de picar dulces de la máquina expendedora del trabajo. Esta historia no es excepcional: muchas personas describen una experiencia similar cuando han aumentado gradualmente y sin estrés su consumo de fibra a través de alimentos fácilmente disponibles y sabrosos.

Es importante mencionar que el aumento del consumo de fibra debe ser gradual. Un incremento demasiado rápido puede provocar flatulencia o malestar digestivo, especialmente si el organismo no está acostumbrado a un mayor consumo de fibra. Al mismo tiempo, es imprescindible mantener una hidratación adecuada: la fibra funciona correctamente solo cuando hay suficientes líquidos en el tracto digestivo. Dos litros de agua al día son la base que no debería faltar.

Lo fascinante de todo este tema es que los alimentos ricos en fibra no tienen por qué ser aburridos, caros ni difíciles de conseguir. Las frambuesas se compran en cualquier mercado, las lentejas son uno de los alimentos más baratos de la tienda y el aguacate hoy en día se vende prácticamente en todas partes. Solo se trata de empezar a prestarles atención, y de darse cuenta de que una alimentación saludable no consiste en privaciones, sino en elegir inteligentemente lo que ponemos en el plato.

Compartir
Categoría Buscar en Cesta